{"id":124901,"date":"2022-05-31T06:45:39","date_gmt":"2022-05-31T10:45:39","guid":{"rendered":"https:\/\/tierramarillano.cl\/?p=124901"},"modified":"2022-05-31T06:45:39","modified_gmt":"2022-05-31T10:45:39","slug":"album-de-la-comuna-de-punitaqui-de-osven-olivares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierramarillano.cl\/newweb\/2022\/05\/31\/album-de-la-comuna-de-punitaqui-de-osven-olivares\/","title":{"rendered":"\u00c1LBUM DE LA COMUNA DE PUNITAQUI  de Osven Olivares"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Arturo Volantines<\/strong><\/p>\n<p>Como Carlos Mar\u00eda Sayago y Luis Joaqu\u00edn Morales, aqu\u00ed el autor va por una obra mayor. Osven Olivares realiza un registro intenso de una comarca, que el mundo conoce no solo por los versos de Pablo Neruda sino por lo que fluye de Punitaqui.<\/p>\n<p>Se trata de un registro fotogr\u00e1fico y relaci\u00f3n del pasado remoto; pero, tambi\u00e9n del pasado reciente. Resulta un notable acierto, ya que algunos de estos retratos son \u00fanicos y recuperan la vida desde el pozo del olvido. Gente sencilla: habitantes del secano coquimbano del interior, aparecen para quedar para siempre en el hilo de la existencia. Muchas de estas fotos salen de los ba\u00fales y arcones polvorientos; otras, aparecen por el azar y la persistencia de ser conservadas para las nuevas generaciones, cumpli\u00e9ndose la premisa o la esperanza que no todo se lo lleva el \u00f3xido de la modernidad. Vemos rostros curtidos y sencillos; ni\u00f1os que atisban en las escuelas rurales alguna alternativa, para vencer la extra\u00f1eza en que se encuentra la provincia alejada del centralismo oprobioso. Estos ojos, sonrisas y, a\u00fan, severos rostros son reconstructores de una forma de vivir dignamente y, tambi\u00e9n, de la distinci\u00f3n de un lugar tesonero y m\u00e1gico.<\/p>\n<p>Se trata de una reparaci\u00f3n hist\u00f3rica de un pueblo que ha pisado fuerte sobre su destino. Desde los albores, pasando por los pueblos originarios, se reconstruye el poblamiento y la labor, que ha quedado en los petroglifos, en la cer\u00e1mica, en los restos mineros y en la huella de la trashumancia.<\/p>\n<p>Es profusa la bibliograf\u00eda usada: sorprendente. Entendible, porque el autor es un bibli\u00f3grafo de primer nivel en norte de Chile. Y porque la misma bibliograf\u00eda ha persistido en dar cuenta \u2014desde el interior del mismo pueblo\u2014 como fueron los hechos, por ejemplo, de La Independencia y de las revoluciones que ha llevado adelante la gente de la regi\u00f3n de Coquimbo.<\/p>\n<p>Muchas veces, intentamos hacer un retrato de un lugar, pero no siempre filtra ese ser que buscamos o percibimos, y nos refugiamos en la pura forma. Sin embargo, en Punitaqui hay una singularidad asombrosa: muchos caminos se cierran y se abren: florecen en su portentoso ethos.<\/p>\n<p>Punitaqui resulta no solo sorprendente sino ejemplar; ya que ha sido tesonero entre el azogue, el cabrer\u00edo y la monta\u00f1a, que respira afanada e indivisa. Por ello mismo, podemos encontrar un mundo dentro de este mundo, que es el semi\u00e1rido. La singularidad est\u00e1 dada por un sinn\u00famero de hechos y paisajes, que Osven Olivares va desenredando, aclarando, colocando en valor. Y, sobre todo, haci\u00e9ndolo aparecer, como se desnuda el sol en la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Osven Olivares hace un recuento de los primeros habitantes del sector, c\u00f3mo se asentaron, de d\u00f3nde llegaron y cu\u00e1l era su arte. Es muy cauteloso y responsable a la hora de teorizar sobre su origen y desarrollo. Muestra distintos vestigios, para que cada cual y otros peritos, particularmente, avancen en profundizar estudios sin caer en el facilismo de nombrar por nombrar.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, hace exhaustivo recuento del mundo minero; de sus laboreos y t\u00e9cnicas, donde queda a la vista la importancia de la miner\u00eda en el desarrollo del pa\u00eds. El reino del azogue, del oro y del cobre nos permiti\u00f3, en esta provincia, avanzar y dominar este oficio, que tan buenos resultados ha dado para el pa\u00eds y tan poco para los pueblos donde yacen estas riquezas.<\/p>\n<p>Otro tanto, avanza el autor, en reconstruir la ocupaci\u00f3n de las tierras, su desarrollo agr\u00edcola y su producci\u00f3n. Hace un pormenorizado trabajo sobre los hacendados, sus herederos y c\u00f3mo la propiedad de tierra se va heredando, hasta encontrarse con las reformas que iniciaron los gobiernos progresistas del siglo XX. Adem\u00e1s, ahonda en el cabrer\u00edo, en la ganader\u00eda y en la trashumancia: en esta forma de vivir en el secano y su estilo tan poco estudiado por el oficialismo del Estado y sus funcionarios burocr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Pero donde profundiza m\u00e1s es en el rescate de las localidades de la comuna de Punitaqui. Estas son muchas y salpican el secano y le dan vida legendaria al lugar. Cada villorrio tiene sus caracter\u00edsticas acentuadas y denotan sus tradiciones y sus diferentes formas de hacer vivible el sector, a pesar de la sequ\u00eda permanente, de la trashumancia y la falta de aporte de los gobiernos centrales. Localidades como La Laja, Las Cruces, El Mait\u00e9n, Las Ramadas, Vi\u00f1a Vieja y muchas m\u00e1s nos vienen a demostrar la dispersi\u00f3n de la comunidad, de las tremendas dificultades de la comunicaci\u00f3n y de lo dif\u00edcil que es vivir a espaldas del progreso y de la asistencialidad. Muchas de estas localidades han traspasado la regi\u00f3n, como Los Mantos por su devenir cultural y ser serran\u00eda de ricas fuentes mineras. Resulta una tarea laboriosa y prodigiosa el conteo de tantos pueblos singulares de la m\u00e1s singular comuna nortina.<\/p>\n<p>Otro aspecto sustancial de esta obra es su aporte a la educaci\u00f3n. Da a conocer detalladamente las escuelas de la comuna, su desarrollo, su profesorado y sus muchos alumnos que transitan por sus aulas, por sus esfuerzos de llegar al centro educacional: el arrojo de ir a lugares apartados como sea, para asistir al colegio y tener oportunidad de perfeccionamiento. Llama la atenci\u00f3n, las escuelas bien construidas, los esfuerzos para que estas sean acogedoras. Llama tambi\u00e9n la atenci\u00f3n, la cantidad de escuelas abandonadas. Se puede ver a trav\u00e9s de ellas, el golpe que significa abandonar el terru\u00f1o \u2014lo que ha sido una constante en su historia\u2014: la emigraci\u00f3n, especialmente hacia las faenas mineras del norte. El registro fotogr\u00e1fico incluye una gran cantidad de fotos al respecto. Pero, tambi\u00e9n, un registro notable de actividades sociales, deportivas, pol\u00edticas y culturales. Algunas son indudablemente piezas \u00fanicas del quehacer de la regi\u00f3n de Coquimbo.<\/p>\n<p>Si bien cierto esta comuna es un rico paisaje, a\u00fan m\u00e1s rico es la pl\u00e9yade de personajes, h\u00e9roes y tradiciones: pueblo despierto que ha cabalgado por este p\u00e1ramo. La mayor\u00eda de ellos traspasan la regi\u00f3n. Do\u00f1a Carolina Ossa Ansieta, muy destacada por el estudioso Eugenio Chouteau. Los Alfonso que estuvieron en todas las revoluciones del siglo XIX; especialmente, Antonio Alfonso Cavada y sus descendientes: entre ellos, su nieto, quien fuera, vicepresidente de la rep\u00fablica, Pedro Enrique Alfonso. Sobresalen los escritores: Ana \u00c1lvarez, cofundadora de <em>Paseo de Los Poetas<\/em> en La Serena; Trist\u00e1n Altagracia, que publicara varios poemarios dedicados al Norte Infinito; David Aliro Gonz\u00e1lez, quien fuera chaper\u00f3n de Fernando Binvignat y publicara un notable poemario, algunos estudios sobre su maestro y otros de profunda mirada social. Son muchos los protagonistas que, aqu\u00ed, se connotan en forma sorprendentemente exhaustiva. Adem\u00e1s, se se\u00f1ala un sinn\u00famero de gente destacada en los diversos \u00e1mbitos, pasando por el deporte, la pol\u00edtica, la educaci\u00f3n, la agricultura, la miner\u00eda; es decir, un ejemplar detalle del micro mundo de Punitaqui, que es, en suma, un relato celular, de este espacio, que se despeja, como la cordillera frente al sol.<\/p>\n<p>Esta obra cobra mucha importancia en nuestra regi\u00f3n, porque a trav\u00e9s de entrevistas, relatos populares y notable informaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica se hace emerger a un lugar en el mundo con prodigiosidad y certeza. Es aceptable conceder que el autor fue muy laborioso. Pero, adem\u00e1s, su flanear por la cara del territorio y su ahondar en tal pozo profundo de patrimonio resulta casi tit\u00e1nica. Por ello, este texto no solo es un constructo informativo sino es la haza\u00f1a de un pueblo notable que \u2014en su pasado y su andadura\u2014 se afirma en el remontar de su destino.<\/p>\n<p>Encontrar en lo ameno tal profundidad, no solo est\u00e1 dado por la buena escritura y la cult\u00edsima ilaci\u00f3n sino, sencillamente, por el amor como destino de la vida del que deja tantas labores privativas, para entregarse a la tarea ardua de cantar y contar las haza\u00f1as de un pueblo. Tal como, ahora, lo forja, encomiablemente, Osven Olivares.<\/p>\n\n<p>&nbsp;    \t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Arturo Volantines Como Carlos Mar\u00eda Sayago y Luis Joaqu\u00edn Morales, aqu\u00ed el autor va por una obra mayor. Osven Olivares realiza un registro intenso de una comarca, que el mundo conoce no solo por los versos de Pablo Neruda sino por lo que fluye de Punitaqui. 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