{"id":186448,"date":"2023-10-31T10:54:20","date_gmt":"2023-10-31T13:54:20","guid":{"rendered":"https:\/\/tierramarillano.cl\/?p=186448"},"modified":"2023-10-31T10:54:20","modified_gmt":"2023-10-31T13:54:20","slug":"quieren-reducir-el-estado-pero-con-mas-carceles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierramarillano.cl\/newweb\/2023\/10\/31\/quieren-reducir-el-estado-pero-con-mas-carceles\/","title":{"rendered":"Quieren reducir el estado, pero con m\u00e1s c\u00e1rceles"},"content":{"rendered":"<p><strong>Dr. Silvio Cuneo Nash<br \/>\nAbogado y acad\u00e9mico U.Central<\/strong><\/p>\n<p>Algunos parecen limitar su liberalismo a una pura cuesti\u00f3n econ\u00f3mica. Por lo mismo, sin tapujos, vapulean el garantismo penal, desconociendo u olvidando que garantismo y liberalismo se nutren de los mismos principios y que, te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente, resulta imposible separarlos. Asimismo, dando la espalda a estudios emp\u00edricos, sostienen que el problema del delito puede resolverse con criterios economicistas que, en t\u00e9rminos simples, se reducen a que si aumento la tarifa -es decir, si subo las penas- disminuyen los delitos. Ignorando la complejidad del fen\u00f3meno delictivo, promueven una l\u00f3gica causalista simple basada en una supuesta racionalidad, proponiendo desincentivos que hagan del delito algo menos rentable.<\/p>\n<p>Ciertamente, lo que hay detr\u00e1s de todo este discurso, es el renacimiento de las ideas proclamadas por Ronald Reagan de terminar con el Estado social compensando dicha mengua con un enorme Estado penal. En t\u00e9rminos simples y poco precisos, los fondos p\u00fablicos son para seguridad ciudadana y no para seguridad social. Es decir, priorizando el gasto p\u00fablico, el Estado debe construir menos escuelas y m\u00e1s c\u00e1rceles.<\/p>\n<p>El mismo Estado que primero daba una relativa seguridad social, salarial, m\u00e9dica, etc., cambia y se propone, generalmente sin mucho \u00e9xito, ser garante de la seguridad f\u00edsica de las personas. Dicho en otras palabras, los recursos p\u00fablicos, siempre insuficientes, suelen tener que elegir para gestionar la pobreza entre la mantenci\u00f3n de un Estado social o la de un Estado penal. Los elevados costos de ambos pueden ser confusos, especialmente porque no se suelen considerar costos invisibles e imprevisibles. Los Estados sociales suelen traer beneficios de mediano y largo plazo dif\u00edciles de cuantificar econ\u00f3micamente. Cu\u00e1nto nos beneficia, por ejemplo, una biblioteca p\u00fablica en una peque\u00f1a ciudad que logra impulsar la lectura de sus habitantes. Por otra parte, tambi\u00e9n resulta complejo calcular el costo econ\u00f3mico, pero especialmente social y familiar, de las y los hijos de una persona encarcelada, o las consecuencias, tambi\u00e9n econ\u00f3micas, pero especialmente humanas, de la reincidencia y el aumento de los niveles de violencia derivados de los efectos crimin\u00f3genos del encarcelamiento.<\/p>\n<p>Asimismo, la inseguridad social tendr\u00e1 que suplirse con seguridad privada y autodefensa. Por lo mismo, no es poco usual, ni tampoco es una mera coincidencia, que los defensores del Estado penal sean tambi\u00e9n los promotores de las armas de fuego para los particulares. Si miramos los efectos reales que trajeron estas alteraciones en Estados Unidos, comprobaremos que, lejos de disminuir los delitos, las pol\u00edticas de encarcelamiento masivo y de armas para los particulares se tradujeron en un enorme aumento de violencia y muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;    \t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dr. Silvio Cuneo Nash Abogado y acad\u00e9mico U.Central Algunos parecen limitar su liberalismo a una pura cuesti\u00f3n econ\u00f3mica. Por lo mismo, sin tapujos, vapulean el garantismo penal, desconociendo u olvidando que garantismo y liberalismo se nutren de los mismos principios y que, te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente, resulta imposible separarlos. 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