{"id":196792,"date":"2024-02-11T22:08:08","date_gmt":"2024-02-12T01:08:08","guid":{"rendered":"https:\/\/tierramarillano.cl\/?p=196792"},"modified":"2024-02-11T22:08:08","modified_gmt":"2024-02-12T01:08:08","slug":"ninas-o-mujeres-el-desafio-de-educar-sobre-la-menarquia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierramarillano.cl\/newweb\/2024\/02\/11\/ninas-o-mujeres-el-desafio-de-educar-sobre-la-menarquia\/","title":{"rendered":"\u00bfNi\u00f1as o mujeres? El desaf\u00edo de educar sobre la menarquia"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por Dra. Zita Mar\u00eda Teresa Juli\u00e1 Jorquera, \u00a0acad\u00e9mica de la carrera de Psicolog\u00eda de la Universidad Central Regi\u00f3n de Coquimbo.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La menarquia o menarca es lo que conocemos como la primera menstruaci\u00f3n y evidencia la pubertad femenina. Este proceso sigue siendo planteada como uno de los eventos centrales dentro de la vida sexual femenina, simbolizando en diferentes culturas como el abandono de la infancia. En Chile, ocurre en promedio a los 12,6 a\u00f1os que muestra un rango de manifestaci\u00f3n que va de los 10 a los 16 a\u00f1os como un indicador biol\u00f3gico irrefutable del paso de ser ni\u00f1a a la pubertad.<\/p>\n<p>Este proceso madurativo se vive de distintas formas seg\u00fan su contexto, pudiendo ser culturalmente negada y silenciada. La significaci\u00f3n atribuida a la sangre menstrual como sucia prescribe una norma de mantenerla oculta al g\u00e9nero masculino y de extremar la higiene. A\u00fan en algunas culturas obligan a las ni\u00f1as a dormir o comer alejadas de sus familias o a faltar a la escuela cuando est\u00e1n menstruando. No obstante, en el mejor de los casos, existen eufemismos positivos, es decir, manifestaciones suaves o decorosas para referirse a este proceso que muchas veces ocultan una significaci\u00f3n negativa, lo que mantiene los estigmas y prejuicios sobre la menstruaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, existen culturas como la de los pueblos aimaras de Chile, Bolivia y Per\u00fa, en las que las pr\u00e1cticas y los significados culturales alrededor de la menstruaci\u00f3n la se\u00f1alan como aspecto crucial de la maduraci\u00f3n de las mujeres y de c\u00f3mo estos cambios impactan en la comunidad, los significados compartidos por las mujeres significan este hito como una celebraci\u00f3n de la vida. Por otra parte, la influencia religiosa judeo-cristiana, unido a la poca informaci\u00f3n que se comparte, hace que se vayan generando creencias negativas en torno a la menarquia. En particular, el mantener el silencio sobre este hecho biol\u00f3gico puede tener implicancias psicol\u00f3gicas y gatillar estr\u00e9s y angustia en las ni\u00f1as. Parad\u00f3jicamente este hito en el desarrollo que deber\u00eda ser un hecho que empodere la feminidad, pasa a ser caracterizado desde la verg\u00fcenza, la incomodidad o el asco, y la ni\u00f1a lo vive como una desaprobaci\u00f3n social o un rechazo.<\/p>\n<p>En general, la experiencia de cada ni\u00f1a con la llegada de su menarquia puede variar seg\u00fan su contexto. En una versi\u00f3n positiva del proceso, se tiende a plantear que se han convertido en se\u00f1oritas o mujeres, cuando ellas a\u00fan quieren seguir siendo ni\u00f1as. Se espera que las ni\u00f1as lleguen a comprender sus capacidades reproductivas y sus responsabilidades futuras constituyendo una &#8220;conciencia femenina&#8221; en respuesta directa a la funcionalidad biol\u00f3gica. La menarquia se entiende entonces, como una segunda asignaci\u00f3n de g\u00e9nero [ la primera se da al nacer en cuerpo de mujer], orientando lo femenino hacia la pasividad, lo que se llega a privar a muchas ni\u00f1as del juego y el deporte, evitando as\u00ed, la exploraci\u00f3n y el riesgo. As\u00ed, la menarquia no llega s\u00f3lo acompa\u00f1ada de la propia experiencia de la ni\u00f1a, sino tambi\u00e9n se instala en una contradicci\u00f3n que, por una parte, se entiende que ellas se convierten en mujeres, adquiriendo poder y enfrentando una serie de normativas sociales sobre c\u00f3mo deben comportarse como se\u00f1oritas y futuras madres y, por otra parte, por su edad, siguen siendo ni\u00f1as, quieren explorar, aventurarse y adquirir progresivamente su identidad y autonom\u00eda. \u00a0La forma como se resuelve esta contradicci\u00f3n tendr\u00e1 un profundo impacto en su emancipaci\u00f3n, en la definici\u00f3n de su identidad femenina y en su sexualidad.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, la forma en que se construyen las historias de exclusi\u00f3n de las ni\u00f1as a menudo a trav\u00e9s de normas de construcci\u00f3n de la menstruaci\u00f3n como incapacitante y como una responsabilidad, puede justificar la restricci\u00f3n deliberada de los derechos pol\u00edticos de las mujeres, su acceso a los procesos legales y\/o los beneficios de la ciudadan\u00eda. Mediante interdicciones frente a ciertas actividades, todo lo que no se puede hacer, se construyen diferentes ideas sobre g\u00e9neros y las sexualidades; no s\u00f3lo desde la interacci\u00f3n familiar, sino que tambi\u00e9n, desde la propia subjetividad que busca cumplir con esas ideas y tab\u00faes que luego, ellas reproducir\u00e1n.<\/p>\n<p>El desconocimiento en general sobre c\u00f3mo educamos respecto a la menarquia, su aparici\u00f3n a veces inesperada y en contextos escolares que ya no son segregados, gatilla que, a pesar de recibir informaci\u00f3n previa de las madres, la ignorancia, extra\u00f1eza y el temor se mantengan, profundizando la construcci\u00f3n y transmisi\u00f3n de tab\u00faes. El tab\u00fa no solo restringe, sino que construye y reproduce significados y pr\u00e1cticas de aquello que significa. Estos tab\u00faes se complejizan a medida que la informaci\u00f3n que entregan las madres se va complementando con otras fuentes, y as\u00ed, las ni\u00f1as &#8211; para bien o para mal- se informan por medio de compa\u00f1eras y docentes, de los medios de comunicaci\u00f3n y la publicidad. Todo ello genera en las ni\u00f1as conductas de auto vigilancia o preocupaci\u00f3n excesiva acompa\u00f1ada de sentimientos de verg\u00fcenza o p\u00e9rdida de control sobre el propio cuerpo.<\/p>\n<p>Las ni\u00f1as que tienden a experimentar su primera menstruaci\u00f3n de manera poco positiva, no solo hacen suya estas valoraciones, sino con ello interiorizan los discursos pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos que se desprenden de categor\u00edas hist\u00f3ricas y socioculturales dominantes y contribuyen a reproducir la subordinaci\u00f3n de las mujeres y las desigualdades de g\u00e9nero, manifest\u00e1ndose como un quiebre en el desarrollo de sus talentos. Es necesario ense\u00f1ar a las ni\u00f1as la gesti\u00f3n del estr\u00e9s relacionado con la menstruaci\u00f3n, para ayudarles a lograr un equilibrio entre la salud f\u00edsica y psicol\u00f3gica y para apoyarlas para que su ni\u00f1ez vaya gradualmente transitando de la adolescencia a la edad adulta.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos dar una intenci\u00f3n expl\u00edcita que permitan a las ni\u00f1as gestionar sus primeras menstruaciones como una condici\u00f3n natural del cuerpo desprovista de estereotipos y expectativas r\u00edgidas de g\u00e9nero? y \u00bfc\u00f3mo podemos ofrecer un espacio seguro y acogedor sin juicios sociales negativos y limitantes? \u00bfC\u00f3mo podemos priorizar el cuidado de la salud f\u00edsica y mental para que, comprendiendo su ciclo menstrual, las ni\u00f1as no se sientan presionadas para entrar al mundo de las mujeres? \u00bfC\u00f3mo incluir a los varones en la educaci\u00f3n sobre la menarquia para que con su conocimiento puedan facilitar la comodidad y un debate abierto que promueva la positividad cultural frente a la menarquia?<\/p>\n<p>En la educaci\u00f3n sexual integral (UNESCO) se puede encontrar un enfoque biom\u00e9dico y preventivo que no explicita las implicaciones de la menarquia en la pubertad de las ni\u00f1as desde su significaci\u00f3n psicol\u00f3gica, cultural y de derecho. La UNICEF en cambio, promueve la <em>Gu\u00eda para la promoci\u00f3n de la salud e higiene menstrual<\/em> dirigida a adolescentes y sus familias, dando un paso hacia los h\u00e1bitos de higiene, buscando dar naturalidad a este proceso.\u00a0 Por su parte, en Chile desde la educaci\u00f3n formal existen muy pocos programas en cuales se pueda integrar la menarquia desde sus significados biol\u00f3gicos, psicol\u00f3gicos y culturales.<\/p>\n<p>Un importante aporte en el pa\u00eds, lo constituye la <em>Gu\u00eda Menstrual<\/em> de la Escuela La Tribu (2022<em>) <\/em>distribuida por el Ministerio de Salud y Ministerio de la Mujer de Chile. Esta Gu\u00eda destinada a profesionales que trabajan con ni\u00f1as, adolescentes y mujeres ha significado un gran avance en el enfoque biopsicosocial, de g\u00e9nero y de Derechos Humanos de la menstruaci\u00f3n y plantea el ciclo menstrual como unos de los indicadores m\u00e1s importantes de la salud. Entre las recomendaciones para los equipos, la Gu\u00eda plantea, entre otros: \u00a0brindar informaci\u00f3n objetiva, libre de prejuicios y veraz sobre el ciclo menstrual; brindar herramientas que permitan abordar el ciclo menstrual y los s\u00edntomas asociados de forma aut\u00f3noma; validar de los s\u00edntomas e informaci\u00f3n entregada por las propias ni\u00f1as y mujeres sobre su cuerpo y ciclo menstrual y, evitar la normalizaci\u00f3n del dolor.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, desde el a\u00f1o 2021 se est\u00e1 tramitando un proyecto de ley que <em>Promueve, resguarda y garantiza los derechos de las personas menstruantes<\/em>. Este comprende la salud menstrual en t\u00e9rminos de los derechos humanos y cuidados y plantea que el abordaje de la salud menstrual posibilita la consideraci\u00f3n de las experiencias de todas las personas menstruantes, en especial las pertenecientes a sectores hist\u00f3ricamente invisibilizados y vulnerados, marcados por la marginalizaci\u00f3n, las inequidades, la discriminaci\u00f3n y el tab\u00fa. Podemos esperar que el proyecto tambi\u00e9n incluya la mirada de la ni\u00f1ez y sus derechos, en especial, su derecho a la informaci\u00f3n, a opinar en asuntos de su inter\u00e9s, a una vida sana que contemple descanso el acceso a las condiciones b\u00e1sicas de cuidado, al juego, el deporte, la cultura y la recreaci\u00f3n. Se espera que promueva la continuidad del desarrollo de las ni\u00f1as sin interrumpir sus sue\u00f1os y sus talentos.<\/p>\n<p>En cuanto a la educaci\u00f3n formal, la expectativa es que las y los docentes cuenten con una formaci\u00f3n adecuada para que puedan enfrentar este proceso con naturalidad, sin prejuicios ni tab\u00faes. \u00a0En especial, se espera que nosotras las mujeres j\u00f3venes y adultas veamos la menarquia como una ocasi\u00f3n para acompa\u00f1ar y empoderar a las ni\u00f1as, vigilando su ni\u00f1ez y despejando todos los discursos que puedan bloquear sus talentos y su autonom\u00eda.    \t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dra. Zita Mar\u00eda Teresa Juli\u00e1 Jorquera, \u00a0acad\u00e9mica de la carrera de Psicolog\u00eda de la Universidad Central Regi\u00f3n de Coquimbo. La menarquia o menarca es lo que conocemos como la primera menstruaci\u00f3n y evidencia la pubertad femenina. 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