{"id":209074,"date":"2024-05-23T04:25:23","date_gmt":"2024-05-23T08:25:23","guid":{"rendered":"https:\/\/tierramarillano.cl\/?p=209074"},"modified":"2024-05-23T04:25:23","modified_gmt":"2024-05-23T08:25:23","slug":"la-ciudad-de-los-campanarios-vacios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tierramarillano.cl\/newweb\/2024\/05\/23\/la-ciudad-de-los-campanarios-vacios\/","title":{"rendered":"La ciudad de los campanarios vac\u00edos"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por Guillermo \u00c1vila Godoy, acad\u00e9mico de la carrera de arquitectura de la Universidad Central Regi\u00f3n de Coquimbo.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En muchas ocasiones hemos escuchado o le\u00eddo que La Serena es la ciudad de los campanarios, haciendo alusi\u00f3n al n\u00famero de iglesias dispuestas entre sus calles. Esta caracter\u00edstica refleja la cantidad de \u00f3rdenes religiosas que se desplegaron en la trama urbana de la ciudad y c\u00f3mo, al construir en piedra sus dependencias, lograron dejar un legado arquitect\u00f3nico presente hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Si pensamos en el rol que ten\u00eda un edificio-monumento de estas caracter\u00edsticas en la conformaci\u00f3n de la ciudad colonial, nos daremos cuenta de que no solo el patrimonio material de estas construcciones podr\u00eda ser puesto en valor, especialmente en estos d\u00edas, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo estas edificaciones organizaban la vida urbana y la experiencia social y cultural al formar parte de un circuito de calles, atrios y plazas. En este sentido, y como plantea Juan Carlos P\u00e9rgolis, las calles se convierten en el espacio para participar en movimiento, recorri\u00e9ndolas, mientras que las plazas constituyen los lugares para permanecer, para participar est\u00e1ticamente o mediante peque\u00f1os desplazamientos interiores.<\/p>\n<p>En una ciudad con una tipolog\u00eda de cuadr\u00edcula regular y fachadas continuas, la iglesia retrocede para dar paso al vac\u00edo. As\u00ed, cada campanario, entendido como hito, no solo orientaba y se\u00f1alaba a los habitantes de La Serena d\u00f3nde estaba cada iglesia, sino que tambi\u00e9n expresaba, en la densidad de la ciudad, la existencia de un espacio para encontrarse, permanecer y comprender el entorno desde la distancia. Esta condici\u00f3n reflejar\u00e1 un modo de vida en relaci\u00f3n con el vac\u00edo, evidenciando y valorando una identidad espacial que terminar\u00e1 siendo una identidad patrimonial, entendiendo esta \u00faltima como la evidencia del habitar de un grupo social determinado.<\/p>\n<p>Robert Holmes sugiere que la experiencia del espacio se configura en un explorar caminos que se van develando en nuestro recorrer, impulsados por nuestra curiosidad que busca y descubre. En lo descubierto nos situamos sensiblemente, abiertos a lo que nos rodea, nos sorprende y nos conmueve. Si atendemos estas palabras y las vinculamos con la identidad espacial de La Serena, podr\u00edamos decir que entre sus calles y plazas, iglesias y atrios, la experiencia del espacio ser\u00e1 propia, local e inequ\u00edvoca.<\/p>\n<p>Es as\u00ed, en el despliegue de una continuidad construida, contenida en sus tramos y desbordada en determinados puntos, como se define el espacio p\u00fablico de la ciudad. Un espacio que, m\u00e1s que ser lo sobrante entre las edificaciones de la cuadr\u00edcula, se comprende como el lugar donde las personas se mueven y se conmueven una y otra vez. Recordando la frase inicial y haciendo un juego de palabras, podr\u00edamos reconocer entonces a La Serena como la ciudad de los campanarios, es decir la ciudad de los vac\u00edos, es decir la ciudad de la experiencia individual y comunitaria en cuanto a la sorpresa del encuentro.    \t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Guillermo \u00c1vila Godoy, acad\u00e9mico de la carrera de arquitectura de la Universidad Central Regi\u00f3n de Coquimbo. En muchas ocasiones hemos escuchado o le\u00eddo que La Serena es la ciudad de los campanarios, haciendo alusi\u00f3n al n\u00famero de iglesias dispuestas entre sus calles. 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