Santuarios de Latinoamérica: Una red de esperanza para los animales rescatados 

  • Doce santuarios en Argentina, Chile, México y Colombia son algunos de los espacios donde se transforma –de forma positiva- la vida de miles de animales. 
  • El movimiento de santuarios en Latinoamérica marca un hito en la protección animal y la educación sobre el respeto a todas las especies 

+25 de agosto, 2025. Desde las pampas argentinas hasta los valles mexicanos, una creciente red de santuarios está revolucionando la forma en que Latinoamérica entiende y protege a los animales tradicionalmente considerados «de granja». Estos espacios de refugio y rehabilitación están escribiendo –algunos desde hace muchos años- una nueva historia en la protección animal del continente. Rescatados de una industria que usualmente los utiliza como alimento, vestuario o entretención, los animales en estos lugares tienen una segunda oportunidad.

Veganuary recopiló una lista de santuarios de animales en diferentes países del continente, con el fin de darle visibilidad a su labor. «Los santuarios de animales en Latinoamérica son mucho más que espacios de refugio; son verdaderos centros de transformación social donde las personas pueden conectar con los animales que tradicionalmente han sido vistos solo como productos. Cada historia de rescate es un testimonio de que otra relación es posible con los animales tradicionalmente considerados de granja», afirma Mauricio Serrano, director de Veganuary Latinoamérica. «Estos espacios son fundamentales para nuestra misión de construir un mundo más compasivo», declara.

Impacto y Alcance

Los santuarios latinoamericanos, que han crecido gracias a la motivación de personas naturales que buscan ayudar a los animales, están transformando el panorama de la protección animal en la región a través de diferentes aristas, como la educación, concientización, el rescate y la rehabilitación. Los santuarios no solo salvan vidas individuales; también están cambiando la forma en que las personas perciben a los animales tradicionalmente considerados «de granja», a través de programas educativos y visitas guiadas.

La mayoría de estos santuarios dependen exclusivamente de donaciones y trabajo voluntario para mantener sus operaciones. Los costos de alimentación, atención veterinaria y mantenimiento de infraestructura representan desafíos constantes que requieren el apoyo continuo de la comunidad.

12 santuarios de animales en Latinoamérica

  1. El Paraíso de los Animales – Argentina: Este santuario integrado por más de 860 animales rescatados del maltrato y la explotación, es el más antiguo de Argentina. Ubicado en Buenos Aires, albergan toros, vacas, caballos, carpinchos, gallinas, perros y gatos, entre otras especies. Todos los días disfrutan de un espacio cómodo y seguro. Actualmente tienen una campaña para reunir fondos para cubrir gastos de alimentación de los rescatados. Todos los detalles en su Instagram.
  2. Santuario Salvajes – Argentina: Desde 2013, este recinto es el primero de su clase emplazado en la región argentina de La Plata. Hoy alberga a más de 400 animales rescatados, como vacas, terneros, gatos, gallinas, patos criollos y chanchos, entre otros. Desde agosto iniciaron sus Jornadas de Voluntariados todos los sábados y domingos. En su Instagram explican que las tareas de voluntariado “van cambiando, dependiendo la necesidad y foco principal que tengamos, ejemplos: jornadas enfocadas en limpieza y mantenimiento, de construcción y mejoras, para descargas de fardos, verduras, etc. Las tareas básicas que siempre se hacen son limpieza y llenado de bebederos, alimentación para todos los sobrevivientes”.
  3. Santuario Jaulas Vacías – Argentina: Este espacio surgió hace aproximadamente 9 años, en Pilar, Buenos Aires. Hoy cuidan a más de 120 animales como perros, gatos, cabras, terneras, un toro, patos, gallinas, caballos, conejos, chanchos; “sumado al último rescate de 60 caballos que tenemos en un campo que nos prestaron. Estos animales vienen de estar en situación de calle, de familias que no podían tenerlos de manera correcta, descartes de distintas industrias y casos de malos tratos”, explica Laura Cufré, parte de la Comisión Directiva de la ONG y parte del equipo de legales del Santuario. Su equipo está conformado por un equipo de 48 voluntarios presenciales y 18 en el equipo de redes sociales y tareas administrativas, y “hace dos años pudimos constituirnos como ONG y vamos creciendo”, relata Laura. Si bien cada historia impacta, Laura recuerda la de Kelan, una vaca nacida en un matadero. “Su madre estaba embarazada cuando ingresó al matadero, siendo que está prohibido por las leyes de SENASA (ente regulador de los alimentos y producción animal en Argentina), igualmente Kelan y su madre ingresaron para ser faenadas”, detalla. Fueron los propios empleados del lugar quienes sintieron empatía por la bebé recién nacida y contactaron a una activista de la zona para decirle que le iban a entregar a la recién nacida, pero no a la madre. Para conocer más historias, y saber cómo ayudar a este santuario, revisa sus redes sociales.
  4. Santuario Equidad – Argentina: Otro santuario argentino, esta vez emplazado al interior del país, en San Marcos Sierra, Provincia de Córdoba, rescata equinos del maltrato y es un espacio para la conservación de los montes nativos de Córdoba. Inaugurado en 2013 por la Fundación Franz Weber (FFW) el santuario Equidad cuenta con hectáreas de bosque, praderas y ambiente natural. Sus habitantes más populares son los caballos, la gran mayoría rescatados y víctimas de la industria de tracción animal, ámbito en que este santuario se ha desempeñado como una de las voces más potentes, abogando por el fin de esta práctica cruel, que sigue presente en varias ciudades argentina. Equidad lucha por la liberación de estos animales, buscando que sean reemplazados por vehículos motorizados. De todas formas, Equidad también abre sus puertas a otros animales.
  5. Clafira – Chile: En la localidad chilena de Limache, Región de Valparaíso, se encuentra este santuario que desde 2013 recibe a distintas especies animales, tanto domésticos como de granja, a quienes alimentan, protegen y rehabilitan física y emocionalmente. Entre sus habitantes se encuentran, caballos, cerdos, perros y patos, entre otros, que juntos, conforman una familia de más de 170 animales, que hoy viven en paz tras sobrevivir al abuso y la explotación humana.  Todos ellos tienen acceso a amplias áreas verdes y aire fresco y disfrutan del contacto permanente con la naturaleza en un paisaje idílico. Siempre pensando en el bienestar de los animales, este santuario permite las visitas educativas y está abierto a todo quien quieran aprender más sobre su labor y el impacto positivo en los animales y en el planeta. Más allá de su misión como refugio, este albergue fundado por Clara Correa y su familia, también promueve movimientos como el veganismo y el reciclaje y organiza actividades en conjunto con la comunidad de forma permanente.
  6. Santuario Igualdad – Chile: Este santuario chileno ubicado en la comuna de El Monte, a las afueras de la capital Santiago, se dedica principalmente a dar un nuevo hogar a animales sobrevivientes de las industrias de la leche, la carne y los huevos. Su trabajo comenzó en 2014 por sus fundadores Marisol de la Reguera y Ariel Maluenda. En su interior, el santuario no solo le entrega todos los cuidados necesarios, desde su alimentación pasando por la atención veterinaria, sino que también promueven el veganismo como una herramienta para erradicar el sufrimiento animal. Es posible colaborar con ellos a través de visitas controladas educativas, donaciones, apadrinamiento de sus animales y trabajo voluntario. Más información en sus redes sociales.
  7. Santuario Empatía – Chile: Ubicado en Colina, este refugio a cargo de Eliana Albasetti y su familia, cuenta con 49 rescatados. “El santuario surge después de tirarme al rodeo y después de un debate que uno de los corraleros me dijo que me podía entregar el novillo si tanta pena me daba, y yo vivía en un departamento en Providencia”, cuenta su fundadora. Luego de eso, decidieron comprar una parcela con un rol rural para poder rescatar animales y poder formar esta fundación y este pequeño refugio para salvar vidas y “que los animales tengan un lugar donde los quieran, los regaloneen y puedan tener la mejor vida posible”, dice. Revisa su Instagram para ver sus campañas de donaciones y cómo ayudar.
  8. Tierra de animales – México: Los principales habitantes de este santuario mexicano emplazado en Cancún son perros rescatados del abandono, la negligencia y el abuso. De todas formas, y, desde que abrieron sus puertas en 2011, también albergan otros animales de compañía, como gatos, conejos, tortugas, aves, cerdos y cerdos miniatura, reptiles, entre otros, así como un número importante de animales de granja o consumo, como vacas, cabras, caballos, gallinas y pavos. Sus rescatados reciben todos los cuidados y cariño necesario, cumpliendo la misión establecida por este santuario, cuyo trabajo también se extiende al plano educativo, el fomento de la adopción responsable y la esterilización en el caso de los animales de compañía, así como la promoción del veganismo como estilo de vida. Todo el trabajo de Tierra de Animales se sustenta en donaciones y eventos a beneficio.
  9. Santuario Libres al Fin – México: En palabras de su cofundador, este santuario surgió de la necesidad de crear un refugio y un hogar donde los animales rescatados de la industria del consumo en México pudieran vivir en paz y felices.  Ximena Machete, caregiver y encargada del bienestar de los habitantes del santuario, recuerda una historia que la marcó. “Todos los habitantes tienen sus propias historias trágicas, pero me siento particularmente conectada con Cleveland, el burrito. Él vivió 12 años amarrado a un árbol, donde estuvo día y noche sin importar si llovía o si era canícula, cuando lo encontramos tenía la correa encarnada al cuello y la nariz, lo curamos, pero traía heridas más profundas emocionalmente. Lleva 12 años viviendo en el santuario, pero su rehabilitación nunca termina, no sabe socializar con humanos, solo confía en dos personas, pero cuando está feliz o se emociona muerde y te persigue, con los años ha aprendido a gestionar sus emociones lentamente, pero hemos logrado que, a pesar de sus heridas internas, sea un burrito feliz y sano”. En sus redes sociales detallan las formas en que reciben ayuda.
  10. Granjita T y H – México: También en México, este proyecto inició como un refugio para perros en situación de gran vulnerabilidad, en un momento en que en el país casi no existían albergues especializados para estos casos. “Recibíamos animales obligados a participar en peleas, enfermos en fase terminal o que habían sufrido graves abusos físicos y emocionales. Así nació la Casa de Medio Camino Thelma y Honnorat”, comenta Fernanda García Naranjo Ortega, directora y cofundadora de Granjita TyH. Luego fueron sumando a otras especies, y actualmente cuidan de 86 animales de 12 especies distintas, y forman parte de una red de 10 santuarios antiespecistas en el país. “Nuestro propósito es doble: salvar vidas y también crear conciencia para fomentar la compasión y la empatía. Nuestra filosofía es, por supuesto, antiespecista”, declara. Fernanda recuerda la historia de Ferdinand, quien “fue rescatado con apenas unos días de nacido de la industria láctea. Al ser macho, no era considerado “útil” para un sistema que explota los cuerpos de las vacas por su leche, y su destino inmediato era el matadero. Gracias a la intervención de activistas, pudo ser salvado. Casi al mismo tiempo llegó Clarice, una pequeña borreguita rescatada de situación de calle. Durante meses los alimentamos con biberón al mismo tiempo. Desde entonces generaron un lazo inquebrantable. Clarice se convirtió en la hermana mayor protectora, y hoy en día siguen caminando juntos: es habitual ver a Ferdinand colocar suavemente su enorme cabeza sobre la espalda de Clarice como gesto de cariño”.
  11. Juliana Animal Sanctuary – Colombia: Este lugar es uno de los primeros santuarios de animales de granja en Latinoamérica, ubicado en Colombia, actualmente tiene bajo su cuidado a alrededor 200 animales y, en los últimos 20 años, han salvado a más de 3.500. Cuentan con la certificación de la Federación de Global de Santuarios de Animales de Granja. En este santuario cada animal tiene un nombre y una historia particular, y es posible apadrinarlos a través de su sitio web. Además, el santuario ha levantado iniciativas educativas, como talleres de cocina vegana, ayuda humanitaria de alimentos en base a plantas y un fuerte activismo a través de redes sociales. Juliana Castañeda Turner, cofundadora y presidenta del santuario, recuerda la historia de uno de sus rescatados: Balarama, el toro. “Fue rescatado el mismo día en que nació. Su mamá, estando embarazada, saltó la cerca de una infernal granja lechera vecina al santuario y dio a luz allí, como si supiera que su bebé estaría a salvo para siempre. Ese mismo día, los dueños de la granja quisieron llevarse a ambos. Yo lloré y supliqué que, al menos, me dejaran al bebé, sabiendo que los machos en la industria láctea son asesinados antes de cumplir ocho días porque no producen leche. Finalmente accedieron a dejarme a Balarama, pero se llevaron a su mamá. Fue desgarrador ver cómo los separaban para siempre, con la certeza de que nunca volverían a encontrarse. Lo único que pude hacer fue prometerle a ella que cuidaría de su hijo por toda la vida”, relata.  Hoy, 20 años después, Balarama es enorme, fuerte, y se ha convertido en el logo y el rostro principal del santuario.
  12. Santuario Namigni – Colombia: En marzo de 2020, cuando el COVID comenzó a golpear con fuerza a Colombia, una realidad particularmente cruda se hizo imposible de ignorar Miguel Aparicio: ovejas, terneros y otros animales de granja aparecían amarrados a la orilla de las carreteras veredales cerca de Bogotá, esperando ser recogidos por camiones que los llevarían al matadero. Debido a las restricciones y retrasos en las rutas por la pandemia, muchos de esos animales quedaron abandonados a la vista de todos, expuestos al sol, al hambre y al miedo. La escena era desgarradora. Al ver esto repetidamente, decidimos actuar. Comenzamos a rescatar a los animales que estaban en condiciones más vulnerables y que podíamos ayudar. “Así nació el impulso que nos llevó a crear este santuario: un espacio de compasión, donde cada vida cuenta y donde los animales pueden vivir libres de explotación y violencia”, cuenta el fundador y director del Santuario Animal Namigni. Actualmente, el santuario es hogar de más de 200 animales de distintas especies, cada uno con una historia única de supervivencia y esperanza. “Hemos impulsado una iniciativa única en Colombia: el rescate de toros y vacas de lidia. Con el declive de la industria taurina, estos animales —que antes eran criados para espectáculos— han perdido su “valor comercial” y ahora son enviados a mataderos como bovinos de desecho. Protegerlos es un acto extraordinario, pero también profundamente complejo, especialmente ante los retos que hemos enfrentado”, agrega Aparicio. Más información sobre cómo ayudar a este santuario en sus redes sociales.

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