Incendios en Bio Bío y Ñuble fuera de control: las claves urgentes para proteger tu salud, la de tu familia y la desinformación

Con el estado de catástrofe decretado y múltiples focos activos en el sur de Chile, la emergencia por incendios forestales no solo amenaza viviendas y ecosistemas: también pone en riesgo la salud respiratoria y la estabilidad social. El académico, especialista en gestión de crisis y comunicación de riesgos, Rodrigo Durán Guzmán, advierte que la prevención y la información veraz son hoy herramientas clave para salvar vidas.

Los incendios forestales que afectan a las regiones del Bio Bío y Ñuble mantienen al país en alerta máxima. Con decenas de focos activos, evacuaciones masivas y miles de hectáreas consumidas, el Gobierno decretó estado de catástrofe para reforzar la respuesta ante una emergencia que sigue en desarrollo.

Pero más allá del avance de las llamas, otro riesgo se instala silenciosamente: la exposición prolongada al humo y la circulación de información errónea que puede llevar a decisiones peligrosas por parte de la ciudadanía.

Rodrigo Durán Guzmán – académico, especialista en gestión de crisis y comunicación de riesgos – señala que en escenarios de catástrofe la información oportuna y rigurosa se convierte en una herramienta de protección tan relevante como los equipos de emergencia en terreno.

“En una crisis de esta magnitud, comunicar con precisión no es un complemento, es parte de la respuesta. Cuando las personas comprenden el riesgo real y saben qué hacer, se reducen los daños y se fortalece la capacidad de resiliencia de las comunidades”, afirma Durán.

Uno de los principales impactos colaterales de los incendios forestales es el deterioro de la calidad del aire. La presencia de material particulado y gases tóxicos afecta especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias previas.

“El humo no sólo incomoda, sino que puede provocar complicaciones serias. Medidas simples como reducir la exposición al aire libre, cerrar espacios interiores y utilizar protección respiratoria adecuada pueden marcar una diferencia significativa en la salud de la población”, explica el especialista en gestión de crisis y comunicación de riesgos.

Rodrigo Durán Guzmán agrega que la prevención comienza antes de que el fuego se acerque. Contar con planes de evacuación familiar, mantener entornos despejados de vegetación seca y seguir exclusivamente canales oficiales de información son acciones que disminuyen la vulnerabilidad frente a emergencias de rápida evolución.

Sin embargo, advierte que uno de los mayores peligros en contextos de catástrofe es la desinformación.

“Los rumores y mensajes sin respaldo pueden generar pánico o, peor aún, falsa sensación de seguridad. La ciudadanía necesita datos claros, verificables y entregados con rapidez. La confianza en la información oficial es un factor crítico para que las personas actúen correctamente frente al riesgo”, subraya.

En medio de una emergencia que aún no cede, el especialista enfatiza que la respuesta no depende sólo de las autoridades y equipos de combate de incendios. La conducta individual y colectiva también cumple un rol decisivo.

“Cuando la comunidad se informa bien, se prepara y coopera, se convierte en parte activa de la solución. En catástrofes como esta, la prevención y la comunicación responsable pueden salvar tantas vidas como la acción directa en terreno”, concluye el académico, especialista en gestión de crisis y comunicación de riesgos, Rodrigo Durán Guzmán.

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