Subempleo y cesantes ilustrados: dos fenómenos laborales que dificultan llegar a fin de mes solo con el título universitario

Esta semana se está concretando el proceso de matrículas y admisión 2026 y desde Trabajando.com identificaron dos fenómenos que permitirán tomar una mejor decisión, a la hora de matricularse en una carrera. Además, invitan al mercado laboral y la academia a tener una mejor coordinación entre sí.

Santiago, enero de 2026. En vísperas de una nueva semana clave para la admisión 2026, desde Trabajando.com advierten de dos fenómenos que están en crecimiento en el país: contar con un título universitario dejó de ser una garantía inmediata de inserción laboral, y todo a causa del crecimiento del subempleo y los cesantes ilustrados.

¿A qué se refieren estos conceptos? El subempleo tiene dos caras. Por un lado, abarca a profesionales que, pese a contar con la calificación adecuada, terminan desempeñándose en trabajos por debajo de su nivel de competencias. Por otro, el concepto incluye también a quienes, aún trabajando en su área de especialidad, lo hacen con jornadas parciales y menos horas de las que implica un empleo de tiempo completo. De acuerdo con diversos estudios, este escenario afecta a cerca de dos millones de trabajadores en el país.

En tanto, los cesantes ilustrados son profesionales que, tras titularse, no logran insertarse laboralmente en la carrera que estudiaron, principalmente debido a la disminución de vacantes disponibles. Un informe elaborado por Trabajando.com junto a Derivada.cl confirmó este fenómeno al detectar que, hasta noviembre de 2025, las ofertas laborales para universitarios cayeron un 17% en comparación con el año anterior.

Para María Jesús García-Huidobro, gerenta de Desarrollo de Negocios de Trabajando.com, uno de los primeros pasos para enfrentar este escenario es avanzar hacia una mayor coordinación entre el mercado laboral y el mundo académico.

“Lo primero es reconocer que el subempleo y los cesantes ilustrados son fenómenos reales que están impactando directamente en las cifras de empleabilidad. Si queremos evitar sus efectos a largo plazo, debemos revisar su origen, que en parte se explica porque la formación en universidades e institutos no siempre responde a las necesidades actuales de los sectores productivos. La invitación es a actuar de manera coordinada para reducir este desajuste entre ambos mundos”, señala.

De cara a los jóvenes, quienes durante enero enfrentan un periodo clave del proceso de matrículas universitarias, la especialista recomienda definir las áreas de mayor afinidad o vocación y, sobre esa base, perfilar las carreras de ese sector productivo analizando también los datos de empleabilidad de cada una de ellas.

“La vocación es muy importante para el desarrollo personal. Por eso, uno de los primeros pasos es que los jóvenes identifiquen los sectores productivos con los que sienten mayor afinidad y, a partir de ahí, profundicen en cada alternativa. En ese análisis es clave poner en la balanza las cifras de empleabilidad, niveles de saturación y proyecciones salariales, para avanzar hacia una elección que combine ese llamado vocacional con el bienestar futuro”, explica.

Finalmente, la ejecutiva hace un llamado a la academia a tomar medidas de largo plazo. “En los procesos formativos es necesario incorporar prácticas y pasantías que permitan una mayor vinculación con las industrias y rubros productivos. Los jóvenes, por su parte, también quedan invitados a considerar empleos complementarios a los estudios, pues estos son una buena forma de ganar experiencia y acercarse al mundo laboral con más facilidad una vez egresados”, concluye.

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