- La expansión industrial desde los años 90 llevó a empresas globales a instalar equipos técnicos permanentes en la región. Ejemplo de ello es la estadounidense Rockwell Automation, que recientemente cumplió 30 años desde su desembarco.
A medida que la automatización industrial se volvió crítica para sectores como energía, minería y bienes de consumo, los principales proveedores tecnológicos globales comenzaron a reforzar su presencia directa en América Latina. Desde mediados de los años noventa, la región pasó de ser atendida a distancia a convertirse en un mercado con operaciones locales, equipos técnicos propios y estructuras regionales de soporte.
Argentina fue uno de los países piloto donde este cambio tomó forma, seguido -en años posteriores- por Chile, Perú, Bolivia, Uruguay y Paraguay. En enero de 1995, la multinacional estadounidense Rockwell Automation instaló en Buenos Aires su primera oficina en el Cono Sur, en un momento en que la automatización comenzaba a ganar protagonismo en plantas industriales de la región. La operación local se transformó con el tiempo en un punto de apoyo para la expansión hacia otros mercados latinoamericanos. “A nivel regional la automatización exige cercanía. No se trata solo de vender tecnología, sino de acompañar procesos productivos complejos”, señala Luciano Marrazzo, director regional Cono Sur de Rockwell Automation.
Con el avance de la industria regional, las filiales locales adquirieron un rol cada vez más estratégico. Las empresas del sector ampliaron su cobertura territorial, desarrollaron redes de distribución especializadas e invirtieron en capacitación técnica para sostener operaciones críticas en entornos productivos exigentes.
En el caso de Rockwell Automation, la base argentina evolucionó hacia una plataforma regional que hoy tiene una cobertura regional ampliada, prestando servicios en la mayoría de países de América Central y del Sur. Parte del personal formado en el país también se integró a equipos globales, reforzando el vínculo entre las operaciones latinoamericanas y la casa matriz. “Argentina aportó experiencia técnica y talento para toda la región”, explica Marrazzo, agregando que ello permitió acompañar el crecimiento de otros mercados del Cono Sur sin replicar estructuras completas en cada país.
El fortalecimiento regional coincidió con una transformación tecnológica profunda. La automatización pasó de sistemas aislados a entornos integrados y basados en datos, habilitando mejoras en eficiencia, trazabilidad y seguridad operativa.
Desafíos y nuevas tendencias
Hoy, el sectEstablecer la imagen destacadaor se prepara para una nueva etapa marcada por la Inteligencia Artificial y el control autónomo. “Las decisiones que toman hoy las industrias en la región ya están pensadas para convivir con tecnologías que todavía están en desarrollo”, afirma Marrazzo. Y es que, a 30 años de su llegada a la región, la experiencia de Rockwell Automation refleja una tendencia más amplia en América Latina: la consolidación de plataformas locales como base para sostener y escalar operaciones industriales en todo el continente.
De cara a los próximos años, la compañía observa que las inversiones asociadas a minería, petróleo y gas crecerán a un ritmo superior al de otras industrias en la región, impulsadas por su relevancia en la transición energética y la seguridad de abastecimiento. En ese contexto, Rockwell Automation ha organizado equipos de trabajo especializados para acompañar estos proyectos, manteniendo al mismo tiempo una relación cercana y activa con sectores como automotriz, alimentos y bebidas, energía y bienes de consumo, que continúan siendo estratégicos para su operación regional.
Asimismo, desde la firma plantean que los proyectos vinculados a minería y O&G presentan desafíos específicos en términos de operación remota, confiabilidad, ciberseguridad y toma de decisiones en tiempo real. “Son industrias que requieren niveles muy altos de automatización y resiliencia operativa, muchas veces en entornos geográficamente complejos”, explica Luciano Marrazzo, precisando que la combinación de control autónomo, análisis avanzado de datos e Inteligencia Artificial será clave para mejorar la eficiencia y la reducción de riesgos.
Finalmente, señalan que el desafío no será solo incorporar nuevas tecnologías, sino asegurar que las inversiones actuales permitan escalar hacia modelos más autónomos en el futuro. En ese escenario, la experiencia acumulada en mercados industriales del Cono Sur aparece como un activo relevante para acompañar el desarrollo de proyectos industriales en toda la región.
Acerca de Rockwell Automation
+Rockwell Automation, Inc. (NYSE: ROK), es un líder global en automatización industrial y transformación digital. Conectamos la imaginación de las personas con el potencial de la tecnología para expandir lo que es humanamente posible, haciendo que el mundo sea más productivo y sostenible. Con su sede corporativa en Milwaukee, Wisconsin (Estados Unidos), Rockwell Automation cuenta a finales del año fiscal 2025 con aproximadamente 26,000 empleados dedicados a resolver los problemas de nuestros clientes en más de 100 países. Para obtener más información sobre cómo convertimos The Connected Enterprise en una realidad en las organizaciones industriales, visite www.rockwellautomation.com







