En una decisión en línea con lo esperado, el Banco Central de Chile mantuvo por unanimidad la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%, en un contexto donde la principal señal del comunicado es una mayor cautela ante riesgos inflacionarios provenientes del escenario externo. No hay sorpresas en la decisión, pero sí un tono algo más atento a riesgos al alza en la inflación de corto plazo.
En el plano internacional, el Consejo enfatiza que la incertidumbre asociada a la guerra en Medio Oriente ha aumentado, donde la persistencia del conflicto eleva el riesgo de precios más altos por más tiempo. Con todo, se reconocen condiciones financieras más favorables, con apreciación de monedas y recuperación bursátil, lo que matiza parcialmente el sesgo más adverso.
A nivel local, la actividad resultó peor que lo estimado en el último IPoM, principalmente por factores de oferta puntuales vinculados a recursos naturales, con el Imacec no minero contrayéndose y el componente de maquinaria y equipos de la inversión desacelerándose más de lo anticipado, matizado con un consumo según lo previsto. Sin embargo, el fuerte aumento en el catastro de proyectos de inversión para 2026–2029 introduce una visión positiva hacia adelante.
En inflación, el dato de marzo se ubicó por sobre lo proyectado, explicado por componentes volátiles distintos de energía, mientras la inflación subyacente evolucionó en línea con lo estimado. No obstante, el comunicado releva explícitamente que las proyecciones de inflación de corto plazo han aumentado. Las expectativas a dos años permanecen en torno a 3% según la EEE y en 3,2% según la EOF.
El balance de riesgos se inclina levemente hacia escenarios más inflacionarios respecto de la reunión previa. El Consejo destaca que el desarrollo del conflicto en Medio Oriente ha sido más adverso que lo considerado en el IPoM de marzo, elevando la probabilidad de resultados negativos tanto para la inflación como para la actividad global. Adicionalmente, el comunicado es explícito en mencionar la atención que se tendrá en factores que puedan afectar la transmisión y persistencia inflacionarias.
Hacia adelante, el Banco Central refuerza su enfoque dependiente de los datos y sin compromisos explícitos, señalando que la TPM se evaluará reunión a reunión. El énfasis en los riesgos inflacionarios de corto plazo y en la posible mayor persistencia de estos sugiere un sesgo algo más hawkish. En nuestra opinión, de haber nuevas sorpresas al alza en los próximos datos de inflación o un incremento más marcado de las expectativas a dos años, el Consejo podría considerar un aumento en la TPM.








