A pocas semanas de dar inicio al Mundial 2026, una filtración revela que Alejandro Domínguez enfrenta una acusación ética por la supuesta apropiación de más de cinco millones de dólares provenientes de dinero recuperado de la corrupción.
El fantasma de la corrupción vuelve a sacudir los cimientos del fútbol internacional. Alejandro Domínguez, actual presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y uno de los vicepresidentes de la FIFA, se encuentra en el ojo del huracán tras revelarse una grave denuncia en su contra ante el comité de ética del organismo rector del deporte. El dirigente paraguayo es acusado de haber recibido, de manera presuntamente ilícita, millones de dólares vinculados a los fondos recuperados del histórico escándalo conocido como «FIFAgate».
De acuerdo con una investigación publicada por The New York Times, la acusación formal fue presentada por un denunciante que asegura tener conocimiento de primera mano sobre los movimientos financieros. El escrito apunta a Domínguez y a otro alto funcionario de la confederación sudamericana —cuyo nombre se mantiene en reserva— por haberse quedado con una suma que supera los cinco millones de dólares, desviados de los activos que la propia organización logró restituir tras las investigaciones criminales que estallaron en 2015.
Los fondos en cuestión provienen originalmente de cuentas bancarias que estuvieron bajo el control de antiguos directivos implicados en la red de sobornos que diezmó al fútbol continental hace una década. Específicamente, los documentos del caso hacen referencia a los acuerdos entre la Conmebol y la familia del fallecido expresidente del organismo, Nicolás Leoz. Estos pactos permitieron la devolución de más de 50 millones de dólares desde cuentas radicadas en Paraguay y Suiza, una fortuna de la cual se habría extraído la millonaria tajada bajo sospecha.
La controversia escala a un nivel institucional aún mayor debido a la aparente inacción de la entidad internacional. El reporte señala que altos funcionarios de la FIFA tenían pleno conocimiento de esta denuncia ética desde hace más de un año. Sin embargo, los motivos detrás del silencio administrativo y el estado actual del procedimiento disciplinario interno continúan siendo una incógnita.
El momento en que sale a la luz esta información resulta crítico para la diplomacia del deporte rey. Faltan solo unas semanas para que ruede el balón en la Copa del Mundo de 2026, el certamen histórico que organizarán de forma conjunta México, Estados Unidos y Canadá. El resurgimiento de acusaciones financieras en la máxima escala directiva empaña la antesala del torneo y amenaza con reactivar la desconfianza pública sobre la administración del fútbol global.
Ante la gravedad del escenario, las respuestas de las entidades involucradas han sido esquivas. Desde la Conmebol declinaron referirse al fondo del caso y aseguraron que no tenían conocimiento alguno sobre una denuncia ética vigente contra su presidente. Por otro lado, la FIFA optó por no responder las consultas de la prensa, mientras que el propio Alejandro Domínguez tampoco atendió a las solicitudes de comentarios para ofrecer su versión de los hechos.
Este escándalo golpea el núcleo de la narrativa de Domínguez, quien asumió la presidencia de la Conmebol en 2016 con la promesa de refundar la institución bajo una bandera de transparencia absoluta. El «FIFAgate» original terminó con el procesamiento de más de 40 dirigentes de Conmebol y Concacaf por parte de la justicia estadounidense; irónicamente, el lema de la recuperación de activos que marcó la gestión del paraguayo es el que hoy lo sitúa bajo la lupa de los tribunales éticos.








