¿Mucho estrés laboral? Expertos explican por qué entrenar puede ayudarte a rendir mejor

Especialistas advierten que la actividad física no solo ayuda a reducir el estrés, sino que también mejora la concentración, la regulación emocional y la capacidad de enfrentar jornadas de alta exigencia en el trabajo.

Jornadas extensas, reuniones constantes y dificultad para desconectarse. Para muchas personas, especialmente en ambientes de alta exigencia laboral, el cansancio mental dejó de ser algo ocasional y pasó a formar parte de la rutina diaria.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo estiman que cada año se pierden cerca de 12 mil millones de días laborales debido a cuadros asociados a depresión y ansiedad, fenómenos estrechamente relacionados con el estrés crónico y el burnout.

En este escenario, cada vez más especialistas están poniendo atención al rol que cumple el ejercicio físico en la salud mental. Más allá de sus beneficios físicos, hoy la actividad física es vista como una herramienta capaz de ayudar a regular el sistema nervioso, disminuir la fatiga mental y mejorar funciones cognitivas clave para el día a día, como la concentración y la toma de decisiones.

“Muchas personas entrenan pensando únicamente en cambios físicos, pero el impacto sobre la salud mental es igual o incluso más importante, especialmente en quienes viven bajo altos niveles de exigencia laboral”, explica Fúlvia G. Hazarabedian, nutricionista de Bio Ritmo, gimnasio premium de Grupo Smart Fit.

Por qué entrenar ayuda a pensar mejor

Según especialistas, el ejercicio contribuye a disminuir los niveles de cortisol (la hormona asociada al estrés) y favorece la liberación de neurotransmisores relacionados con el bienestar, como endorfinas y serotonina. Esto tiene efectos directos sobre el estado de ánimo, la calidad del sueño y la claridad mental.

Además, la actividad física mejora la oxigenación cerebral y ayuda a reducir la sensación de saturación mental acumulada durante jornadas extensas o de alta presión.

“Cuando una persona incorpora entrenamiento de forma constante, suele notar mejoras en su capacidad de foco y manejo emocional. Otro gran beneficio de la actividad física diaria es la calidad del sueño, que garantiza mejores niveles de energía durante el día y una mejor reparación muscular El ejercicio permite generar pausas reales en medio de rutinas altamente demandantes”, agrega la especialista.

Los expertos coinciden en que no es necesario realizar entrenamientos extremos para obtener estos beneficios. Rutinas de intensidad moderada, combinadas con descanso adecuado y constancia, pueden generar mejoras significativas tanto en el bienestar físico como mental.

¿Qué tipo de ejercicio ayuda más?

Según especialistas, no existe una única rutina ideal, pero sí ciertos tipos de entrenamiento que pueden generar mayores beneficios sobre la salud mental y la regulación del estrés. Entre ellos destacan las actividades cardiovasculares de intensidad moderada como caminata rápida, trote, bicicleta o clases dirigidas, además de disciplinas enfocadas en respiración y control corporal, como yoga o movilidad.

El entrenamiento de fuerza también cumple un rol importante, especialmente en personas con alta carga laboral, ya que ayuda a liberar tensión acumulada, mejorar la calidad del sueño y generar sensación de bienestar posterior al ejercicio.

“Lo más importante es encontrar una rutina sostenible y compatible con la vida diaria. No se necesitan entrenamientos extremos para obtener beneficios mentales; la constancia tiene un impacto mucho mayor que la intensidad”, concluye Fúlvia G. Hazarabedian, nutricionista de Bio Ritmo.

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