La abanderada del fujimorismo se impuso a la izquierda por menos de 50 mil votos de diferencia, cerrando un ciclo de tres derrotas consecutivas y asumiendo el reto de liderar un país polarizado a partir de julio.
Tras completarse el escrutinio oficial al 100% por parte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Keiko Fujimori se consolidó como la virtual presidenta electa del Perú. El desenlace marca un hito en su trayectoria política, luego de haber fallado en tres balotajes consecutivos en 2011, 2016 y 2021.
De acuerdo con las cifras finales del organismo, la candidata de Fuerza Popular obtuvo el 50,13% de los sufragios (9.223.396 votos), logrando imponerse por un estrecho margen a su contendiente de izquierda, Roberto Sánchez. El representante de Juntos por el Perú alcanzó el 49,86% (9.173.755 votos), fijando la diferencia definitiva en poco menos de 50.000 papeletas y evidenciando la profunda división del electorado.
Este resultado se produce tras un minucioso proceso de revisión de actas impugnadas que mantuvo en vilo a la región durante semanas, luego de la votación celebrada el pasado 7 de junio. Según reportó el medio internacional France 24, las claves de esta ajustada victoria radican tanto en el firme respaldo obtenido por la postulante en Lima y las regiones costeras, como en el voto de los peruanos en el exterior, factores que inclinaron la balanza a su favor en el tramo final del conteo.
A pesar de que el cómputo físico ya concluyó, la proclamación oficial se concretará una vez que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y los tribunales especiales resuelvan las últimas validaciones jurídicas pendientes. Desde el bloque de Sánchez se anunciaron recursos ante instancias judiciales locales con el fin de objetar el proceso formal, lo que prolongará la tensión institucional previa al cambio de mando.
Para Fujimori, el triunfo valida su estrategia de defensa del modelo macroeconómico vigente, la promoción de la inversión privada y sus propuestas asociadas a la seguridad pública y el control fronterizo. Su campaña revivió con fuerza el legado de su fallecido padre, el expresidente Alberto Fujimori, posicionándose como una alternativa de estabilidad frente a los planes de reforma constitucional y asamblea constituyente promovidos por la izquierda.
El principal desafío de la futura mandataria, quien asumirá sus funciones el próximo 28 de julio para el periodo 2026-2031, será garantizar la gobernabilidad en una nación que ha tenido nueve jefes de Estado en la última década. El nuevo Poder Legislativo mantendrá una composición fragmentada, donde Fuerza Popular contará con una de las primeras minorías, pero requerirá de amplios consensos para avanzar en su agenda económica y de combate a la delincuencia.








