El Imacec de mayo registró una caída de 0,9% a/a, acumulando cinco variaciones interanuales negativas consecutivas. El resultado estuvo en línea con nuestra proyección (Santander: –1,0%), pero sorprendió negativamente al consenso del mercado (Bloomberg: –0,4%). En términos desestacionalizados, la actividad retrocedió 0,2% m/m, manteniendo la tendencia de bajo dinamismo observada desde fines del año pasado.
La principal incidencia volvió a provenir de la minería, que se contrajo 11,6% a/a, afectada por una menor producción de cobre. Sin embargo, estimamos que este sería el último registro con descensos anuales de esta magnitud, ya que a partir de junio la base de comparación se vuelve considerablemente menos exigente, lo que debería favorecer una recuperación de las tasas de crecimiento interanual del sector.
En tanto, los sectores no mineros crecieron 0,7% a/a, aunque retrocedieron 0,3% m/m desestacionalizado, manteniéndose estancados desde abril de 2025. Al interior de este grupo, la industria manufacturera cayó 1,7% a/a, continuando afectada por el débil desempeño de la actividad pesquera. Por su parte, el componente de resto de bienes —que agrupa principalmente actividades agropecuarias, pesca, construcción y electricidad, gas y agua— no mostró variación respecto del año previo, pero anotó una caída de 1,0% m/m desestacionalizado. En este punto, además de pesca, la construcción probablemente continúa siendo un factor de debilidad, consistente con el deterioro observado en el empleo del sector.
El comercio avanzó 0,8% a/a, impulsado por el componente minorista y automotor, mientras que el comercio mayorista volvió a mostrar un desempeño más débil. Los servicios crecieron 1,0% a/a, sostenidos por salud y educación, aunque compensados parcialmente por retrocesos en los servicios empresariales y el transporte.
En conjunto, las cifras continúan apuntando a una economía de bajo dinamismo. Si bien la minería explicó una parte importante de la caída anual y debería comenzar a mostrar mejores tasas de crecimiento en los próximos meses, a medida que la base de comparación se vuelva menos exigente, el desempeño de los sectores no mineros confirma que la demanda interna permanece débil. Adicionalmente, el consumo continúa mostrando un crecimiento acotado, afectado por un mercado laboral más débil y una menor expansión de los ingresos reales, mientras que la inversión, particularmente en construcción, aún no evidencia el mayor dinamismo esperado para el segundo semestre. A ello se suman factores de oferta que siguen afectando la actividad en sectores específicos, como la pesca y las menores leyes del mineral en la producción de cobre.








