Una nave diminuta, un niño reducido al tamaño de una célula y una bacteria que amenaza con alterar todo a su paso son parte de la historia creada por la bioquímica Viviana Cavieres. El libro, publicado por Ediciones USS, busca acercar la biología celular a las nuevas generaciones mediante una mezcla de aventura, ilustración y rigor científico.
¿Qué ocurriría si una persona pudiera reducirse hasta alcanzar el tamaño de una célula y recorrer su interior? Esa es la premisa de La célula: una travesía diminuta, un libro infantil que convierte algunos de los conceptos más complejos de la biología en una aventura protagonizada por organelos con personalidad propia.
La historia sigue a Nachito, un niño curioso que, junto con su amigo Rafa, entra accidentalmente al laboratorio de su tía Rosalina, científica de la Universidad San Sebastián. Allí, un experimento con una nave microscópica termina reduciéndolo al tamaño de una célula y lo obliga a iniciar un inesperado viaje por el interior de esta estructura fundamental para la vida.
Durante el recorrido, Nachito conoce a la membrana plasmática, el núcleo, las mitocondrias, los lisosomas, el aparato de Golgi y otros componentes celulares. Cada uno cumple una tarea específica y posee una personalidad asociada a su función. La célula aparece así representada como una ciudad en miniatura, con sistemas de transporte, generación de energía, reciclaje, almacenamiento y control.
Pero la travesía pronto deja de ser una simple visita. La irrupción de una bacteria obliga a los distintos organelos a coordinarse para enfrentar la amenaza, introduciendo también una reflexión sobre el trabajo colaborativo y la importancia de cada función dentro de un sistema.
Ciencia desde la infancia
El libro fue escrito por Viviana Cavieres Risco, bioquímica y doctora en Ciencias con mención en Biología Celular y Molecular. Oriunda de Valdivia, la investigadora ha centrado parte de su trabajo en comprender el funcionamiento celular y su relación con enfermedades como el cáncer.
Su propósito fue traducir ese conocimiento a un lenguaje que pudiera despertar preguntas en niños y jóvenes, sin perder rigurosidad científica. Para reforzar ese objetivo, la publicación fue sometida a revisión por pares especializados e incorpora un glosario denominado “Vocabulario para seguir explorando”, con definiciones sencillas de los principales conceptos abordados.
La dimensión visual estuvo a cargo de Felipe Serrano González, biólogo e ilustrador científico. Su formación le permitió representar las estructuras celulares de manera reconocible, pero con un lenguaje expresivo y cercano. El resultado son personajes que conservan las características esenciales de cada organelo y, al mismo tiempo, pueden desenvolverse dentro de una narración infantil.
La publicación inaugura una nueva línea de divulgación científica de Ediciones USS y amplía su catálogo dirigido a niños y jóvenes. Hasta ahora, la editorial había abordado principalmente la formación cívica, la historia, la espiritualidad y las humanidades mediante títulos como Todos para uno y uno para todos, Navegantes y cronistas y Fátima.
Con una primera edición de 500 ejemplares, La célula: una travesía diminuta busca ocupar un espacio todavía poco explorado por la literatura infantil chilena: enseñar ciencias naturales no desde la lógica de un manual, sino a partir de una historia capaz de transformar el interior del cuerpo humano en un territorio por descubrir.








