- El nuevo balance oficial sumó 579 decesos tras las labores de búsqueda en estructuras colapsadas. A la fecha, solo se ha retirado el 16,5% de los escombros y más de 61 mil personas han recibido atención médica.
A más de un mes del devastador doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, las autoridades de ese país elevaron este lunes 3 de agosto el balance de víctimas fatales a 6.125 personas. La actualización sumó 579 fallecidos respecto al informe de la semana anterior, en medio del trabajo incesante de los equipos de rescate.
De acuerdo con datos difundidos por France24, la cifra de decesos continúa incrementándose a medida que se ejecutan derrumbes programados en edificaciones inestables para avanzar en la recuperación de cuerpos. Asimismo, se informó que apenas se ha logrado retirar el 16,5% de la totalidad de las ruinas, mientras que los organismos gubernamentales aún no han entregado una cifra oficial sobre las personas desaparecidas.
El impacto del desastre también se refleja en la red de salud, donde se han registrado cerca de 61.000 personas atendidas en centros asistenciales. Entre las zonas más golpeadas destaca La Guaira, territorio que ha concentrado gran parte de los colapsos de infraestructura, dejando miles de viviendas inhabitables y un elevado número de familias desplazadas.
Ante la magnitud de la crisis, diversos organismos internacionales han desplegado acciones de apoyo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) documentó severos daños en la red sanitaria del país, catalogando a La Guaira como una de las áreas prioritarias para la respuesta médica y la entrega de insumos de emergencia.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que mantiene desplegadas operaciones de ayuda en el territorio, indicó a mediados de julio que alrededor de 1,3 millones de personas sufrieron el impacto directo de los sismos, advirtiendo sobre la necesidad urgente de obtener recursos adicionales para sostener la asistencia humanitaria durante los próximos seis meses.
El panorama evidencia la profunda dimensión humana y material de esta catástrofe en la región. Transcurrido más de un mes desde los movimientos telúricos, las comunidades afectadas continúan enfrentando complejas carencias en materia de vivienda, servicios básicos y asistencia social, a la espera de un reporte consolidado sobre los daños totales.








