La minuta de la Reunión de Política Monetaria del 27 y 28 de julio confirma el mensaje de cautela que ha venido transmitiendo el Consejo. Todos sus integrantes coincidieron en que mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5% era la única opción plausible, destacando el resurgimiento de los riesgos asociados al conflicto en Medio Oriente. No obstante, la discusión resulta algo menos hawkish que el comunicado, al relativizar las sorpresas recientes de inflación y otorgar mayor relevancia al debilitamiento de la actividad.
En el ámbito internacional, el Consejo volvió a destacar un escenario de elevada incertidumbre, marcado por el alza del precio del petróleo, mayores expectativas de inflación y condiciones financieras más estrechas. Si bien mantiene la visión de una economía global resiliente, reconoce que aumenta la incertidumbre respecto de los dos pilares que sustentaban ese escenario: una resolución relativamente rápida del conflicto en Medio Oriente y la continuidad del fuerte ciclo de inversión asociado a la inteligencia artificial. A ello se suman los riesgos derivados de nuevos anuncios arancelarios en Estados Unidos.
En cuanto a la inflación, la lectura es relativamente matizada. El IPC de junio sorprendió al alza, con una inflación subyacente superior a la proyectada, pero el Consejo relativizó este resultado al destacar que estuvo precedido por dos meses de sorpresas en sentido contrario. Asimismo, mantuvo la evaluación de que el traspaso del shock de costos asociado al alza del petróleo hacia el resto de los precios continúa siendo acotado y consistente con los patrones históricos, mientras que las expectativas de inflación a dos años permanecen alineadas con la meta de 3%.
En cuanto a la actividad, el Consejo reconoce que su evolución reciente ha sido más débil que la prevista en el IPoM de junio. A la sorpresa negativa en sectores de oferta, especialmente minería, se ha sumado una moderación de la demanda. La inversión ha resultado inferior a lo esperado, particularmente en los sectores energético e inmobiliario, mientras que el consumo pierde dinamismo en línea con un mercado laboral más débil. No obstante, mantiene una visión favorable sobre los fundamentos de la inversión, precios de materias primas, precios de activos y catastro de proyectos, aunque reconoce que las condiciones financieras se han vuelto más restrictivas.
La minuta incorpora, además, una discusión sobre el deterioro de las expectativas. En consumo, el Consejo busca distinguir cuánto responde al shock petrolero y cuánto a una percepción menos favorable sobre la economía chilena. En inversión, plantea que la reciente debilidad constituye una sorpresa respecto del escenario del IPoM y no descarta que parte de ella responda a una postergación de proyectos a la espera de la eventual aprobación de la Ley de Reconstrucción, aspecto que continuará monitoreando.
Con todo, el balance sigue siendo mixto, con una inflación algo más alta en el corto plazo, pero actividad, inversión y empleo más débiles. Nuestra lectura es que el Banco Central mantendrá la TPM en 4,5% durante las próximas reuniones, evaluando cualquier normalización adicional solo cuando disminuya la incertidumbre externa y exista mayor certeza respecto de la convergencia inflacionaria. Es importante destacar que, en los últimos días se ha visto una normalización del escenario externo, con caídas en el precio del petróleo, combustibles y apreciación del peso, aliviando parte de los riesgos presentes en la reunión.
Fuente: Equipo de Estudios de Banco Santander








