El IPC total registró una variación mensual de -0,2% m/m en diciembre, ubicándose por debajo de las expectativas del mercado (Santander: –0,04%; Bloomberg: –0,1%; EEE: 0%). Con este resultado, la inflación anual cerró 2025 en 3,5%, levemente por encima del 3,4% observado en noviembre.
El IPC sin volátiles retrocedió 0,1% m/m, profundizando la desaceleración de la inflación subyacente y finalizando el ejercicio en 3,3% (desde 3,4% el mes previo). Al interior de esta medida, los bienes sin volátiles se contrajeron 0,3% m/m, mientras que los servicios sin volátiles avanzaron 0,1% m/m, corrigiendo el alza registrada en noviembre, en un contexto marcado por una baja atípica en el pack de telecomunicaciones (–4,8% m/m, incidencia de -0,07pp).
Por su parte, la velocidad inflacionaria, medida como el promedio trimestral anualizado, se ubicó levemente por debajo del 3%, reflejando que no existen presiones inflacionarias en el margen.
La parte volátil del IPC registró una variación de -0,4% m/m, influido por la baja en el precio de la bencina ante la apreciación del tipo de cambio y un menor precio del petróleo. A esto se suma la caída en el componente de vestuario y las habituales bajas estacionales en frutas y verduras.
En relación con el escenario proyectado por el Banco Central en su último IPoM, la inflación observada se ubicó por debajo de lo previsto, tanto en el IPC total (3,6%) como en la medida subyacente (3,4%).
En nuestra visión, este registro confirma que la inflación alcanzaría o estaría levemente bajo la meta de 3% en enero, lo que, junto con la reciente apreciación del tipo de cambio, entregaría espacio para que el Banco Central realice un nuevo recorte de la TPM en la reunión de marzo.







