Trabajo en equipo y disciplina marcan la formación inicial de soldados dragoneantes

La vida militar para más de 900 hombres y mujeres comenzó con su ingreso a la Escuela de Suboficiales «Sargento 2o Daniel Rebolledo Sepúlveda», un periodo donde se fomentaron el trabajo en equipo, el compañerismo y una comunicación fluida con los instructores, elementos importantes para generar cohesión y confianza. Posteriormente, los soldados dragoneantes completaron su proceso de adoctrinamiento, etapa orientada a la transmisión de las tradiciones y la doctrina institucional, que incluyó la estandarización de ejercicios de escuela con armamento a nivel de Escuadra, Sección y Compañía, sentando así las bases para las futuras prácticas en terreno.

En el ámbito del fortalecimiento del carácter, destacó el «Desafío Inter reclutas 2026», un torneo deportivo de dos jornadas donde practicaron la resistencia física, el temple y el liderazgo, resultando vencedora la 2da Compañía del Batallón de Armas. Complementando esta preparación, desarrollaron la “revista de equipo para campaña”, proceso mediante el cual se supervisó el contenido y estado de sus mochilas y equipo. Esta inspección asegura que cada integrante de los batallones se encuentre en condiciones para la primera campaña.

Asimismo, ejecutaron técnicas de combate cuerpo a cuerpo y recibieron una instrucción especializada en Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y en el uso del Desfibrilador Externo Automático (DEA).

Como corolario de esta etapa, los integrantes del Batallón de Armas y el Batallón de los Servicios iniciaron, el 2 de marzo, el Curso de Combate I en los predios militares de Pichicuy y Pullally, en la Región de Valparaíso. Esta instancia tiene como objetivo evaluar tanto el conocimiento académico como las habilidades y los valores institucionales adquiridos durante su primer mes de instrucción. El proceso comienza con un módulo de nivelación enfocado en el manejo del fusil, mimetismo y navegación terrestre, seguido por la etapa de desplazamiento, donde se practican marchas y el empleo de telecomunicaciones tácticas. A continuación, el módulo orientado a vivir en campaña instruye a los soldados dragoneantes en técnicas de rapel, construcción de refugios y primeros auxilios para responder ante traumas.

Finalmente, la fase de combate incluye entrenamiento avanzado en tiro de precisión, paso de obstáculos y protección ante amenazas NBQ, culminando todo con un Ejercicio de Combate Final (STX).

Es relevante señalar que el Curso de Combate I cuenta con el apoyo de cabos dragoneantes, que desempeñan el rol de instructores auxiliares. Entre ellos está el Cabo Dragoneante Benjamín Giroz R., quien, mientras realiza el Curso de Combate III, capacita a los soldados en diferentes disciplinas. Al respecto, el Cabo Dragoneante Giroz afirmó: “Les ayudaré para que cuenten con las competencias necesarias para que alcancen sus objetivos dentro de la Institución”.

Esta guía permite a cada uno de los jóvenes aprovechar al máximo las enseñanzas, ganando la seguridad necesaria para enfrentar las exigencias propias de su carrera.

Al respecto, el Soldado Dragoneante Marcos Díaz P., de la 1ra Compañía del Batallón de Armas, destacó: “Estoy muy contento por lo vivido hasta ahora y motivado para experimentar nuevos desafíos”.

Cabe destacar que, antes de comenzar el curso, los soldados dragoneantes mantuvieron contacto con sus familias de forma virtual y presencial, hecho que les permitió renovar energías y reafirmar su vocación militar.

Fuente: Dirección de Comunicaciones Estratégicas del Ejército.

Síguenos en facebook

Comparte

Facebook
Twitter
WhatsApp
error: Contenido protegido!!!
A %d blogueros les gusta esto: