La mitad de los chilenos destinó más del 60% de sus ingresos para enfrentar los gastos extra de marzo

El mes más exigente del año volvió a tensionar las finanzas de los hogares. Aunque el endeudamiento se mantuvo dentro de lo previsto para muchos, el alto uso de ahorros y la postergación de pagos evidencian un escenario más frágil.

Marzo volvió a instalarse como el mes más complejo para las finanzas personales, y este 2026 no fue la excepción. Un sondeo de DefensaDeudores.cl, con 2.014 respuestas, muestra que los hogares enfrentaron una fuerte presión de gastos, recurriendo principalmente a sus ahorros y, en muchos casos, adoptando decisiones que reflejan un deterioro en la calidad del endeudamiento.

Uno de los elementos más críticos está en cómo se enfrentaron estos gastos. Un 13,51% pagó solo el mínimo de la tarjeta de crédito y un 7,39% recurrió a avances en efectivo, dos de las alternativas más costosas del sistema financiero.

A esto se suma un dato relevante: el sondeo fue aplicado antes de la reciente alza de los combustibles, lo que evidencia que el deterioro del bolsillo ya venía marcado por los gastos estacionales de marzo y podría intensificarse en las próximas semanas.

Si bien un 28,25% de los encuestados señaló haberse endeudado dentro de lo esperado, un 26,22% reconoció que debió endeudarse más de lo habitual. En paralelo, un 30,33% utilizó ahorros, consolidándose como la principal herramienta para enfrentar el mes. Solo un 15,19% afirmó no haber tenido dificultades.

“Lo preocupante no es solo cuánto se endeudan las personas, sino la calidad de ese endeudamiento. El avance en efectivo puede llegar a ser hasta un 100% más caro que un crédito de consumo, y pagar solo el mínimo de la tarjeta implica extender la deuda con altos intereses. En la práctica, muchas personas están pagando deuda con más deuda, lo que solo posterga el problema y lo encarece en el tiempo”, advierte Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de DefensaDeudores.cl.

El impacto sobre los ingresos también fue significativo. Un 45,53% destinó más del 60% de sus ingresos mensuales a cubrir los gastos de marzo, lo que deja a casi la mitad de los hogares con un margen muy acotado para el resto del mes. En el otro extremo, apenas un 7,41% logró mantener estos gastos bajo el 20%.

“Marzo no genera el problema, lo hace visible. Son deudas y desajustes que se vienen arrastrando y que en este mes simplemente se hacen evidentes”, explica Ibáñez.

En cuanto a las fuentes de financiamiento, el ahorro lideró con un 37,98%, seguido por el uso de tarjetas de crédito en cuotas, con un 24,29%. Aunque los créditos de consumo y avances en efectivo se mantienen en niveles menores, su presencia da cuenta de una presión creciente.

“El uso intensivo de ahorros muestra que las familias están absorbiendo el impacto con recursos propios, pero eso tiene un límite. Después de marzo, muchos hogares quedan sin respaldo financiero, lo que los expone a un mayor endeudamiento ante cualquier imprevisto”, agrega.

El desajuste entre ingresos y gastos también se reflejó en el dinero adicional requerido. Un 37,96% declaró haber necesitado entre $100.000 y $300.000 extra, mientras que un 24,91% gastó entre $300.001 y $500.000. A esto se suma un 20,32% que superó los $500.000, lo que da cuenta de un esfuerzo financiero considerable.

Las medidas adoptadas para enfrentar el mes refuerzan este escenario. Un 36,76% postergó el pago de cuentas y un 12,52% tomó un crédito no planificado, evidenciando que para una parte importante de los hogares el equilibrio financiero se sostuvo con dificultad.

“Hoy vemos hogares que ya vienen muy exigidos. En nuestros procesos de renegociación, las personas llegan con hasta un 95% de su ingreso mensual comprometido en deudas. Con cualquier alza adicional en el costo de la vida, ese equilibrio simplemente se rompe”, advierte Ibáñez.

En ese contexto, el escenario podría tensionarse aún más. “El impacto del alza de los combustibles no es acotado. Puede empujar un aumento del costo de vida de entre un 5% y un 15% en lo que queda del semestre, afectando de manera transversal a los hogares. La clase media es la más expuesta, porque no tiene holgura financiera, pero tampoco accede a apoyos”, señala.

“Más que un mes bajo control, marzo vuelve a mostrar una realidad conocida pero más frágil: hogares que logran sostenerse, pero a costa de agotar ahorros, asumir deudas más caras y quedar al límite. Muchas economías domésticas ya estaban al borde, y este tipo de alzas puede transformarse en el empujón final que termine desestabilizarlas”, concluye Ibáñez.

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