- Más del 70% de la fuerza laboral minera en Chile corresponde a empresas contratistas. Son ellas las que operan retroexcavadoras, camiones de alto tonelaje y equipos de perforación en faena. Y son ellas las que con mayor frecuencia descubren, al momento del siniestro, que su póliza no cubría lo que creían.
Junio 2026.- Antofagasta es escenario esta semana de EXPONOR 2026, una de las exposiciones mineras más grandes de Latinoamérica, donde 1.300 empresas de 36 países debaten los desafíos y tendencias del sector. Una industria que, según Cochilco, proyecta inversiones por sobre los US$40.000 millones en la próxima década solo en la Región de Antofagasta. En ese contexto surge una pregunta que pocas veces aparece en las ruedas de negocios: ¿cuántos de los equipos de transporte y logística que operan en las faenas del norte están realmente asegurados? Según estimaciones gremiales, más del 70% del empleo minero formal en Chile corresponde a empresas contratistas, muchas de ellas pymes que operan maquinaria de alto valor sin necesariamente contar con coberturas adecuadas.
Son estas compañías las que operan en faena la maquinaria de mayor valor de la industria: un cargador frontal de uso minero puede valer entre $400 y $600 millones; una perforadora de roca, sobre los $1.000 millones; un camión de alto tonelaje, entre $800 millones y $1.200 millones dependiendo del modelo y el año. Según Lucas Benchke, especialista en seguros de flota vehicular de carga de Ventus Group, una proporción significativa de esos equipos opera en faena con pólizas que no reflejan su valor real de reposición. “El problema más frecuente no es la ausencia de seguro, sino el infraseguro. La póliza existe, pero fue contratada hace tres años con el valor que tenía el equipo en ese momento. Hoy, la brecha entre lo asegurado y lo que cuesta reponer puede superar el 40%”, explica.
El infraseguro es una figura contemplada explícitamente en la normativa chilena: ocurre cuando la suma asegurada es inferior al valor real del bien. En esos casos, la aseguradora aplica la regla proporcional y solo indemniza la proporción que corresponde, aunque el siniestro sea parcial. Una empresa que aseguró su cargador frontal en $300 millones cuando valía $500 millones, y hoy vale $600 millones, podría recibir menos del 50% de la indemnización ante un daño grave. La diferencia la absorbe el contratista.
A esto se suman otros vacíos que Benchke identifica con frecuencia en la cartera de siniestros que gestiona desde Ventus Group. Uno de los más críticos es la cobertura durante el traslado entre faenas: muchas pólizas de equipo móvil sólo cubren el equipo mientras opera en el sitio declarado, pero no durante su transporte por carretera hacia otra faena. Si el equipo sufre un accidente en ruta, la aseguradora puede rechazar el siniestro por incumplimiento de las condiciones de cobertura. “El contratista asume que su póliza lo cubre en todo momento y en todo lugar. Pero la letra chica del seguro de equipo móvil generalmente no funciona así”, advierte Benchke.
Existe además una brecha frecuente en materia de responsabilidad civil. Las mineras mandantes exigen a sus contratistas contar con póliza de RC como requisito de ingreso a faena, pero el monto mínimo exigido no siempre refleja la magnitud real de los daños que podría ocasionar un equipo pesado en operación. Una retroexcavadora que daña infraestructura crítica dentro de una faena puede generar pérdidas que superan ampliamente el límite de la póliza. En ese caso, el excedente corre por cuenta del contratista.
Benchke añade que el error más costoso que cometen las empresas contratistas es revisar el seguro sólo cuando un mandante se los exige. “La póliza se contrata para entrar a faena y no se vuelve a tocar. Los equipos se deprecian en papel pero se encarecen en el mercado, los contratos cambian, se suma maquinaria nueva que queda fuera de la cobertura. Cuando pasa algo, la empresa descubre que lo que tiene asegurado no coincide con lo que opera”, señala el especialista.
En una industria donde una hora de paralización de un equipo de alta producción puede superar los $65 millones en pérdidas operacionales, la gestión del seguro como herramienta estratégica sigue siendo una asignatura pendiente para gran parte de los proveedores que sostienen la cadena productiva del norte minero.








