Brigadas internacionales de socorro consiguieron extraer a los sobrevivientes desde una edificación colapsada en el sector playero de Caraballeda. El balance de víctimas fatales ya se sitúa cerca de las 1.500 personas.
En medio del desolador panorama que atraviesa Venezuela tras el violento doble terremoto que sacució su territorio, una luz de esperanza surgió este domingo en La Guaira. Un hombre y su hijo adolescente fueron rescatados con vida luego de haber permanecido casi cuatro jornadas consecutivas bajo los escombros, en un contexto adverso donde el cómputo oficial de fallecidos ya se aproxima a los 1.500 a nivel general.
El operativo de salvamento fue ejecutado por brigadas de rescate especializadas provenientes de Francia y Estados Unidos. Los especialistas concentraron sus esfuerzos en el área costera de Caraballeda —ubicada a unos 40 kilómetros de la capital—, logrando liberar a ambos damnificados de una compleja amalgama de bloques de hormigón y estructuras colapsadas. De acuerdo a lo reportado por el portal Emol, las labores de auxilio trajeron un respiro a uno de los puntos litorales más devastados por el fenómeno, donde los daños materiales se describen como prácticamente totales.
Las maniobras de evacuación requirieron de extrema precisión debido a la inestabilidad del terreno. El menor de edad fue el primero en ser extraído desde la masa de concreto, mostrando rastros de polvo en todo el cuerpo, una lesión sangrante en la rodilla y una herida en la mano que obligó a un vendaje de urgencia. Momentos después, los socorristas completaron la extracción del adulto. Ambos sobrevivientes, hallados con el torso desnudo y apenas cubiertos por jirones de ropa, presentaban un severo cuadro de extenuación física junto a un profundo estado de shock.
Para el descenso de los heridos desde la cúspide de la montaña de cemento se utilizaron lonas de transporte médico, bajo la supervisión directa de personal sanitario que inició de inmediato la asistencia por vía intravenosa. En las inmediaciones del siniestro, una masiva concurrencia de voluntarios civiles formó cordones humanos para facilitar el paso rápido de las camillas hacia las ambulancias apostadas en la vía pública, las cuales realizaron el traslado de urgencia hacia los centros de salud.
Un violento doble evento
La catástrofe ocurrió el pasado miércoles, cuando la región sufrió de manera sucesiva dos sismos de magnitudes 7,2 y 7,5, los cuales se registraron con una diferencia de apenas unos segundos. Las autoridades informaron que la violencia del fenómeno causó el derrumbe total de al menos 189 inmuebles de uso residencial e institucional, destruyendo múltiples edificios de gran altura que cedieron por completo ante el temblor de la tierra.








