Entelgy Chile explica cómo el “open finance” y la IA están cambiando el paradigma de la industria financiera en América Latina

Jacqueline Vera Guardo, gerente de Negocios de la consultora española en Chile, analiza los desafíos que enfrentan las organizaciones en este nuevo escenario.

Durante años, los pagos digitales fueron vistos como una alternativa para ampliar el acceso a los servicios financieros. Hoy el contexto es distinto. En América Latina, la expansión del ecosistema Fintech está transformando la manera en que personas, empresas e instituciones realizan transacciones, hasta convertir los medios de pago digitales en una pieza clave de la economía.

La región cuenta con más de 3.000 empresas de este tipo activas en 26 países y un crecimiento superior al 340% desde 2017, según el Observatorio Fintech de Facephi (2026) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este avance refleja no solo la expansión de la industria, sino también una transformación profunda en el acceso y uso de los servicios financieros.

Para Jacqueline Vera Guardo, gerente de Negocios de Entelgy Chile, “el proceso que vive la región no es una evolución gradual, sino una transformación estructural del sistema financiero”, en el que los pagos digitales pasan a ocupar un rol de infraestructura crítica de la economía digital.

Sucede que los pagos digitales han dejado de ser un servicio complementario para convertirse en infraestructura económica. Cada vez más sectores dependen de estos sistemas para operar con eficiencia, reducir fricciones y sostener la experiencia de sus clientes.

Uno de los factores clave de este cambio es la interoperabilidad. “Los sistemas de pagos en tiempo real están reduciendo las barreras entre instituciones y permitiendo transferencias inmediatas”, explica la experta, quien agrega que “la competencia ya no está en ofrecer el pago digital, sino en la calidad de su integración”.

A ello se suma el “open finance”, que permite el intercambio de información financiera entre instituciones con autorización del cliente. Al respecto, la ejecutiva señala que “este modelo abre oportunidades para desarrollar productos más personalizados, mejorar la evaluación del riesgo y ampliar el acceso a servicios financieros basados en datos”.

En paralelo, la inteligencia artificial ya forma parte del sistema financiero, con aplicaciones en verificación de identidad, detección de fraude, automatización operativa y personalización de servicios, aunque su avance también plantea desafíos en materia de regulación, seguridad y gobernanza de datos. A ello se suma el crecimiento de tecnologías como blockchain y los activos digitales estables en pagos transfronterizos y remesas, que contribuyen a reducir costos y tiempos de transferencia en una región altamente dependiente de estos flujos.

Sin embargo, el crecimiento digital también trae desafíos. “El aumento de transacciones electrónicas amplía la exposición al fraude y al cibercrimen, lo que exige reforzar la ciberseguridad, la protección de datos y la gestión del riesgo”, argumenta Vera.

En ese escenario, la educación financiera es clave, ya que la digitalización no garantiza inclusión si los usuarios no cuentan con herramientas suficientes para comprender y gestionar estos servicios de forma segura. “Los pagos digitales ya no son una tendencia. La pregunta ya no es si las organizaciones deben adoptarlos, sino cómo integrarlos de forma estratégica en sus modelos de negocio”, recalca la profesional.

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