Un terremoto taponó el río Bhote Koshi y desató una avalancha de agua, lodo y rocas que arrasó mercados, carreteras y una hidroeléctrica con 60 trabajadores desaparecidos. Es el peor desastre desde el terremoto de 2015 que dejó 9.000 muertos.
Una repentina inundación provocada por un sismo y un masivo deslizamiento de tierra ha devastado la región fronteriza, afectando zonas turísticas y de peregrinación con un saldo preliminar de al menos 95 fallecidos y cientos de desaparecidos, entre ellos cerca de 300 extranjeros.
Una devastadora inundación golpeó a primera hora de este miércoles la frontera entre Nepal y Tíbet, dejando al menos 95 fallecidos y unos 400 desaparecidos, entre los que figuran 291 turistas extranjeros, según los reportes suministrados por la policía local. Las autoridades indicaron que las víctimas se registraron principalmente en los distritos nepalíes de Rasuwa, Nuwakot, Dhading y Gorkha, al norte y oeste de Katmandú, mientras funcionarios citados por la BBC advirtieron que el balance podría ser superior debido a la magnitud de los daños.
La Junta Nacional de Turismo de Nepal informó que gran parte de los desaparecidos se encontraba en las inmediaciones de Kailash Mansarovar, un monte sagrado en el Tíbet controlado por China donde esta semana se celebraría un festival. Hikmat Singh Ayer, director ejecutivo interino de la junta, señaló que la cifra se actualiza conforme llegan reportes de operadores turísticos e indicó que entre los afectados hay ciudadanos de la India, Malasia, Reino Unido, Corea del Sur, Sudáfrica, Estados Unidos, Australia y Países Bajos.
Ante la emergencia, el ejército nepalí ha desplegado helicópteros para labores de rescate. Rajaram Basnet, portavoz del ejército, declaró a la agencia Efe que «es difícil evaluar los daños en este momento, pero es posible que tanto los daños como el número de víctimas sean considerables», tras confirmar el rescate inicial de 88 personas en distintas zonas del país.
Desde el lado chino, la situación también generó alarma. La televisora estatal CCTV reportó numerosas víctimas debido a un deslizamiento de tierra en un centro comercial fronterizo, lo que motivó al presidente Xi Jinping a instar la ejecución de operaciones de búsqueda «sin cuartel» y el envío de equipos especializados de rescate al Tíbet.
Las primeras investigaciones apuntan a que la catástrofe fue desencadenada por un terremoto. Según detalló el ministro nepalí de Exteriores, Shishir Khanal, el sismo provocó un gran deslizamiento de tierra que taponó temporalmente el cauce del río Bhote Koshi, generando un posterior y violento desbordamiento que arrasó pueblos, mercados, carreteras y una central hidroeléctrica en construcción.
La furia de la riada afectó severamente al distrito de Rasuwa y al proyecto hidroeléctrico Langtang Khola, donde los medios estatales nepalíes reportaron la desaparición de unos 60 trabajadores que realizaban labores de excavación en túneles. Las autoridades continúan evaluando las afectaciones en esta zona montañosa, caracterizada por diversos proyectos energéticos.
Esta tragedia se perfila como el desastre más devastador en Nepal desde el terremoto ocurrido en 2015, que cobró cerca de 9.000 vidas, de acuerdo con la evaluación de Phanindra Dahal, periodista del servicio nepalí de la BBC.








