Con buses eléctricos desarrollados y fabricados en Chile que ya operan en faenas de alta exigencia, la compañía participará en uno de los principales encuentros mineros de América Latina. El objetivo es mostrar la experiencia adquirida en la minería chilena al mercado brasileño, adaptando su tecnología a condiciones de alta humedad, temperatura y terrenos complejos.
La descarbonización de la minería está abriendo nuevos espacios para la electromovilidad en América Latina. Si bien Chile ha avanzado en la incorporación de vehículos eléctricos en distintas operaciones, el desafío ahora también está en transformar esa experiencia en tecnología capaz de competir y adaptarse a otros mercados de la región.
En ese escenario, Reborn Electric Motors prepara un nuevo paso en su internacionalización. La empresa chilena participará en EXPOSIBRAM 2026, uno de los principales encuentros de la industria minera latinoamericana, que se realizará en Brasil, donde buscará posicionar la ingeniería y fabricación desarrolladas desde su planta en Rancagua.
La compañía fabrica buses eléctricos cero kilómetros destinados, entre otras aplicaciones, al transporte de personal y operaciones de faena. Uno de sus principales casos es el modelo Queltehue, que actualmente cuenta con unidades operando en División El Teniente de Codelco, un entorno que exige altos estándares de seguridad, confiabilidad y desempeño.
“La minería brasileña se encuentra en un proceso acelerado de descarbonización donde la electromovilidad juega un rol estratégico. En Chile dimos el salto desde la ingeniería aplicada hacia la fabricación local de buses eléctricos cero kilómetros, diseñados y construidos específicamente para las condiciones más severas del sector”, explica Felipe Cevallos, CEO y cofundador de Reborn Electric Motors, expertos en electromovilidad y fabricación de buses eléctricos para operaciones de alta exigencia.
La experiencia adquirida en Chile será precisamente una de las cartas de presentación de la compañía en Brasil. Sin embargo, ingresar a ese mercado supone un desafío adicional: las condiciones bajo las cuales opera la minería brasileña son diferentes y requieren adaptar la tecnología.
Mientras las faenas chilenas pueden enfrentar altura, polvo, oscilaciones térmicas y condiciones geográficas extremas, en Brasil factores como la alta humedad, las lluvias intensas, las temperaturas elevadas y la presencia constante de barro en algunos terrenos modifican las exigencias para los vehículos eléctricos.
Para enfrentar estas diferencias, la posibilidad de intervenir directamente en el diseño y fabricación permite ajustar aspectos críticos de los vehículos según las características de cada operación.
“Nuestra ventaja radica en que diseñamos y fabricamos nuestra propia tecnología, lo que nos entrega flexibilidad de ingeniería. Podemos adaptar sistemas de gestión térmica para temperaturas más altas y realizar ajustes en el software de control de tracción y torque para operar en caminos blandos o resbaladizos”, señala Cevallos.
Esta capacidad de adaptación representa uno de los principales desafíos para la expansión regional de la electromovilidad minera. No se trata únicamente de exportar un vehículo desarrollado para las condiciones chilenas, sino de transferir conocimiento y ajustar la ingeniería a las particularidades geográficas y operacionales de cada mercado.
Para Reborn Electric Motors, Brasil aparece así como un mercado estratégico para probar la capacidad de escalamiento de tecnología desarrollada en Chile. La participación en EXPOSIBRAM busca fortalecer las relaciones con actores de la industria minera brasileña y abrir nuevas oportunidades para soluciones de transporte eléctrico orientadas a faena.
“Participar en EXPOSIBRAM representa un hito de internacionalización y consolidación para Reborn. Nos permite posicionar la ingeniería y el desarrollo tecnológico regional, además de fortalecer las relaciones con la industria en Brasil como puerta de entrada para llevar soluciones de electromovilidad hacia otros mercados mineros de América Latina”, agrega el CEO.
La apuesta refleja un desafío más amplio para la industria tecnológica chilena: transformar la experiencia obtenida en uno de los sectores productivos más exigentes del país en una plataforma para competir fuera de sus fronteras.
En este escenario, la minería no solo aparece como un espacio para incorporar tecnologías de menor emisión, sino también como un laboratorio para validar soluciones desarrolladas localmente que, una vez probadas en condiciones reales de operación, puedan adaptarse y escalar hacia otras geografías de América Latina.








