Un estudio de Unholster y DefensaDeudores.cl analizó los casos de más de 250 adultos mayores clientes de la firma que se declararon en quiebra en ese tramo etario y revela que el 68,6% de los casos pertenece a los segmentos medio alto y alto.
En el Mes de las Personas Mayores, Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de DefensaDeudores.cl, explica qué alternativas existen para quienes llegan endeudados a la etapa de jubilación.
Entre 2015 y 2025, 1.849 personas de 60 años o más se declararon en quiebra en Chile, según el Poder Judicial. De ese universo, 252 fueron representadas por DefensaDeudores.cl —el 13,6% del total nacional—, casos que Unholster y DefensaDeudores.cl analizaron en profundidad a partir de los documentos de sus causas para reconstruir su perfil demográfico, patrimonial y de endeudamiento.
El diagnóstico se da a conocer a propósito del 1 de octubre, fecha en que se inicia el Mes de las Personas Mayores y también el Mes de la Educación Financiera.
El perfil predominante es el de un hombre (67%), casado (53%), de entre 60 y 69 años —el mismo 67% de los casos—. El 95% es arrendatario o allegado —solo un 0,8% es propietario exclusivo de su vivienda— y el 69% no registra vehículos: la gran mayoría llega a la liquidación prácticamente sin activos.
«Los datos muestran que la quiebra en la adultez mayor no responde necesariamente a deudas extraordinarias. En casi ocho de cada diez casos vemos pasivos inferiores a 35 millones de pesos, repartidos entre varios acreedores y enfrentados con un patrimonio muy reducido. Es la acumulación, no el monto, lo que vuelve la situación insostenible», sostiene Cristóbal Huneeus, director de Data Science de Unholster.
Cada causa acumula en promedio 6,4 deudas con distintos acreedores —en algunos casos hasta 20— y el 57% declara entre cuatro y siete obligaciones simultáneas. Aun así, los montos no son extremos: el 79% de las causas registra una deuda total bajo los 35 millones de pesos. La banca concentra el 43% del monto adeudado y la Tesorería General de la República un 26%, asociado principalmente a obligaciones tributarias o previsionales impagas.
El estudio también matiza la idea de que la quiebra afecta solo a los sectores más pobres: el 68,6% de los casos con nivel socioeconómico (NSE) disponible corresponde a los segmentos medio alto y alto. Es, a la vez, el dato más revelador y el que mejor explica el resto del perfil: se trata de personas cuya clasificación socioeconómica responde a su historial —educación, ocupación, trayectoria—, pero que llegan a la vejez sin vivienda propia ni ahorro, con pensiones que no sostienen el nivel de vida previo. «El sobreendeudamiento en la vejez atraviesa a la clase media: no es un problema de haber tenido poco, sino de haber perdido lo que se tenía», agrega Huneeus.
Geográficamente, la Región Metropolitana concentra el 39% de los casos de la cartera analizada. Destaca también Arica, con 27 causas (11%), una cifra alta considerando que se trata de clientes propios de Grupo Defensa y no de una muestra representativa a nivel nacional —el dato apunta más a un foco de atención regional de la firma que a una conclusión sobre prevalencia territorial del fenómeno—. Además, el 90,1% de los adultos mayores analizados tiene hijos, con al menos 635 descendientes identificados en los expedientes.
¿Qué puede hacer un adulto mayor endeudado?
Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de DefensaDeudores.cl, desmiente uno de los mitos más frecuentes: «Que una persona esté jubilada y no tenga sueldo no significa que no pueda renegociar sus deudas. Eso es un mito: tienen un ingreso estable —su pensión— con el cual hacer una propuesta a los acreedores», explica.
La renegociación administrativa ante la Superintendencia de Insolvencia permite bajar la tasa de interés, ampliar el plazo y acceder a un período de gracia, para que las personas no destinen más del 50-60% de sus ingresos a pagar deudas. El momento importa: «apenas caigan en el primer, segundo o tercer mes de mora, deben acudir de inmediato, porque una vez notificado un juicio ejecutivo de cobranza ya no se puede ingresar al procedimiento», señala Ibáñez.
La vía depende del patrimonio: «si el adulto mayor tiene su casa pagada pero muchas deudas, conviene la renegociación, porque permite mantener la vivienda. Pero si las deudas superan los activos, o el hipotecario ya es impagable, lo aconsejable es la liquidación voluntaria», explica.
Prevenir desde antes
De cara al Mes de la Educación Financiera, Ibáñez llama a anticiparse: «revisar cuánto tienen ahorrado en su AFP, simular con cuánto se jubilarían y evaluar un ahorro previsional voluntario —régimen A o B según el ingreso—, que hoy tiene un incentivo estatal de hasta 650 mil pesos al año», señala, advirtiendo que quien cotizó 40 años por un sueldo de un millón de pesos hoy se jubila, en promedio, con unos 600 mil.
El dato se cruza con una señal reciente: según el 52° Informe de Deuda Morosa (USS-Equifax, marzo de 2026), el tramo de 60 años o más fue el único donde el número de morosos creció en el trimestre (+3,2%), aunque su tasa de morosidad (17%) sigue siendo la más baja entre los grupos etarios.
Los resultados confirman que el sobreendeudamiento en la tercera edad no depende de una única mala decisión, sino de una combinación de pensiones que caen abruptamente, patrimonio casi inexistente y varios acreedores que se acumulan en el tiempo. Coincidiendo con el Mes de las Personas Mayores y el de la Educación Financiera, el desafío que deja el estudio es claro: sin ahorro previsional voluntario ni herramientas legales conocidas a tiempo, la jubilación puede transformarse en el momento en que las deudas —y no la pensión— definen la calidad de vida.








