¡¡FELIZ 2020!!… EL AÑO DE LA DESESPERADA ESPERANZA

 

Rene Funes Montaner, ciudadano independiente

 

 

El Presidente Sebastián Piñera, señaló este domingo en entrevista en La Tercera “Estoy convencido de que el año 2020 va a ser mucho mejor que el año 2019 y, además, estoy convencido de que lo peor de esta crisis ya pasó y ahora tenemos que hacernos cargo de aprender las lecciones para construir un país mejor entre todos».

La convicción del Presidente al expresar esta afirmación, se basa, en suponer que la estrategia implementada por el gobierno para anular las movilizaciones sociales, por un lado, el no reconocimiento a la demanda política y que se genere un desgaste en la masividad y tensión social y un consecuente aburrimiento; ha tenido éxito, y esto se manifiesta, en que las movilizaciones han decrecido en todo el país; sin embargo, nuestro Presidente está haciendo una lectura equivocada.

Todo apunta a que la realidad que vivirá nuestro país será muy diferente, en marzo, volverán con más fuerza las protestas al ingresar a clases los estudiantes, y cuando la gente retome las movilizaciones por los cambios estructurales exigidos que aún no se han resuelto, como por ejemplo pensiones y salud, las fechas criticas de las movilizaciones ese mes, serán el 8 de marzo Día de la Mujer, 11 marzo Aniversario del gobierno y el 29 de marzo Día del Joven Combatiente.

El panorama económico, será muy obscuro, todos los indicios nos hablan de una situación económica mala, con afectación directa en el empleo, inversión y consumo en los hogares. Se avizora un desempleo creciente, la tasa de desempleo podría superar el 10% a inicios del 2020, hay grandes posibilidades de caer en recesión el año próximo, y con un alto riesgo de que grandes inversionistas desistan de invertir en Chile, esto sería coherente con la incertidumbre y el agudo deterioro de la confianza empresarial. Esta situación, podría ser caldo de cultivo para agitar más las movilizaciones sociales.

Vamos a tener un país dividido y polarizado por el plebiscito del proceso constituyente, si bien se deberá decidir Aprobar o Rechazar la redacción de una Nueva Constitución Chile rememorá la lógica del Sí y No, lo que despertará las pasiones e historias presentes, pero muchas del pasado como en el plebiscito de 1988. Y como este proceso estará en desarrollo por más de un año, también implicará que ese mismo “ambiente” contagiará a las otras elecciones que se desarrollarán el 2020: de Gobernadores, Alcaldes y Concejales.

La crisis político-moral y económica, que ha azotado Chile desde el 18 de octubre ha desmenuzado las falencias, omisiones y desidia de una élite política y empresarial que durante años postergó las legítimas reclamaciones de una ciudadanía abandonada a su propio destino. Acompañada de una violencia desmedida e irracional que logró romper la confianza social en las instituciones, el movimiento también puso en tela de juicio la vigencia de todo el sistema jurídico-político que hasta hoy nos rige.

Es así, como jóvenes nacidos en democracia, defienden y sostienen la posición de que el gobierno del Presidente Sebastián Piñera es hoy una dictadura. En esta lógica, no hay ninguna fuerza por parte del Estado que sea legítima, puesto que los encargados de ejercerla no tendrían validez o bien, porque se ejercería en contra de “el pueblo” movilizado.

Sí vivimos hoy en una dictadura, ¿cómo se le llama a un país sin partidos políticos, sin elecciones libres, con policía política y sin instituciones independientes que denuncien o juzguen delitos de lesa humanidad? La perspectiva es necesaria incluso cuando no nos gusta lo que tenemos enfrente y hoy, hay muchos que no dudan un segundo en dejarla de lado.

Otro factor que debemos considerar, es la abierta disposición de un importante sector de la izquierda por desestabilizar al gobierno democrático, la estructura económica, el estado de derecho y el orden jurídico, apoyo televisado a la revuelta por parte de autoridades y legisladores de sectores de oposición del Partido Comunista y el Frente Amplio, tenemos el caso del Alcalde de Copiapó Marcos López, quien entrevistado por un canal de televisión expresa públicamente que: “Cuando se dice que los saqueos y los actos que están ocurriendo, son producto de delincuentes… yo no estoy de acuerdo,” justificando de esta manera la violencia, los continuos saqueos del comercio e incendios ocurridos en nuestra ciudad.

Creo que estas acciones, discursos de un abierto apoyo al levantamiento popular y solicitud de renuncia al Presidente Piñera, se intensificarán el año 2020, toda vez que se conmemorarán los 50 años del triunfo de la Unidad Popular, y la elección de Salvador Allende, como Presidente de nuestro país.

Si queremos salir de esta crisis requerimos instituciones legítimas actuando, dentro de la institucionalidad y sin atajos o presiones de renuncia al Presidente de la República o cierre del Congreso o elecciones anticipadas, por lo que es vital defender los marcos del orden jurídico que resguardan las libertades y las reglas del juego democrático, que han permitido la estabilidad política de nuestro país.

La nueva década que comienza, trae incertidumbre, temor, y más interrogantes que respuestas, ¿se plegará a las movilizaciones, esa mayoría silenciosa que todavía no se ha manifestado?, ¿Cómo reaccionará esa mayoría silenciosa, frente a un deterioro de la economía y, que golpearía fuertemente los hogares de nuestro país?

El escenario de las movilizaciones sociales y la dirección que está tomando, se da bajo un nuevo contexto y con viejos y nuevos actores. es la generación de los pingüinos, que marcharon el 2006, trece años ha pasado desde que los estudiantes secundarios, muchos nacidos en las postrimerías de la dictadura o en los primeros años de la democracia, llenaron las calles de las principales ciudades del país o se tomaron sus liceos exigiendo una nueva educación

Es la generación de los millennials, en Chile, que hoy son la mayor fuerza de trabajo, con cerca de cuatro millones de los trabajadores del país, con un smartphone perpetuamente en una mano; quienes además poseen amplias y diversas destrezas cuando se trata de trabajar en un mundo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), y es, con ese uso de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, que se ha generado en el movimiento social, una mayor capacidad de coordinación y ha permitido a organizaciones con menos recursos, alcanzar una buena parte de la población a través de Internet, alcanzando en su interacción, una socialización del conocimiento y creación de lazos afectivos, suprimiendo las barreras físicas, al ejercicio ciudadano del derecho a estar informado acerca de la gestión de las políticas pública.

Hoy, el uso de las redes sociales por las movilizaciones en nuestro país, ha producido un violento cambio de paradigmas en la balanza del poder político, prácticamente paralizando el gobierno del Presidente Sebastián Piñera y minimizando su agenda de gobierno, es también gracias al uso de la uso de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación que los movimientos sociales están desafiando el papel de los partidos políticos como los intermediarios más importante entre los ciudadanos y gobierno

Finalmente, ante una autocrítica inexistente de todos los sectores políticos, hace que la rabia del ciudadano con la política se acreciente y peor aún ha hecho que la política no pueda, porque perdió credibilidad, representar y canalizar las demandas ciudadanas, en la búsqueda y conducción a una solución a la crisis que como país estamos viviendo, ese rol lo ha perdido, y difícilmente se podrá recuperar, esta crisis de representación en el sistema político es muy profunda, y lo deja sin liderazgos y en un peligroso vacío institucional en el momento que los chilenos más lo requerimos.

Adiós Año Viejo, año en que nuestro país se despojó de sus indumentarias y oropel, mostrando los harapos que nos cubrían y que son nuestras verdaderas vestiduras, Bienvenido Año 2020, año de la desesperada esperanza, y que podamos reencontrarnos y mantener viva la certeza, de que es posible construir una Patria, más justa, más equitativa y más solidaria con todos y para todos.

 

 

 

 

 

 

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