Está por llegar a los ochenta y sigue trabajando para ganarse el pan de cada día

 

 

 

A pesar de sus 78 años de edad, Nélida Carvajal es una mujer emprendedora que día a día, de lunes a viernes, se gana la vida en la calle, intentando torcerle la mano al destino, vendiendo pan amasado y platos únicos de almuerzo, mientras que los sábados y domingo fabrica empanadas que vende entre el vecindario. Con un pequeño carrito de feria, en el que transporta el cooler con sus productos, recorre las calles Colipí, Atacama y Maipú y termina en la Plaza de Armas, que fue donde la abordamos.

 

“Soy viuda, no tengo otros recursos más que una mínima pensión de viudez que no me alcanza para nada y, además, no tengo a nadie que me ayude, por eso tengo que seguir trabajando pese a mi edad”, confiesa, agregando que también tiene que “apechugar” con el cuidado de su pareja que sufrió una parálisis facial y tiene la mitad de su cuerpo inmovilizado. “Hasta tengo que bañarlo, hacerme cargo de él, preparar mis almuerzos, fabricar el pan y las empanadas y, aun así, me alcanza el tiempo”, dice esta venerable mujer que es todo un ejemplo para muchas personas que se sienten derrotadas en la vida, incluso, siendo mucho más jóvenes que ella, pero que se dan por derrotadas de antemano, sin dar la lucha.

 

Si bien el caso de doña Nélida es digno de elogiar y aplaudir, también nos lleva a reflexionar por qué, a esta edad, debe seguir trabajando tan esforzadamente para ganarse el sustento diario, cuando ya debiera estar gozando de la etapa otoñal de su vida. “Generalmente, me levanto a las 2 o 3 de la mañana para preparar el pan que empiezo a hornear a las 5 en un horno chico que me quita mucho tiempo. Llevo 5 años postulando al Fosis para un hornito más grande y recién, hace una semana, me acaban de avisar que me salió el proyecto”, acota sin disimular su alegría.

 

Destaca que cuenta con clientes fijos que le aseguran la venta diaria, lo que la motiva a seguir emprendiendo: “La radio, la notaría, los Cabrera, farmacia Farah y Librería Color, entre otros. De ellos estoy muy agradecida”. Como si lo anterior fuera poco, su espíritu de esforzada mujer chilena la lleva a ofrecer sus productos para cócteles, en la especialidad de masas y dulces. “Yo soy muy conversadora y me presento a las personas que encuentro a mi paso y me ofrezco para cuidar niños en la noche”, agrega sin tapujos, como si fuera una veinteañera, plena de fuerzas y energía.

 

La alegría es parte de su vida para hacer frente al esfuerzo y al sacrificio que demanda su trabajo: “Comparto mucho con los adultos mayores. Como toco el piano, les canto las canciones de Cecilia y Carmen Maureira cada vez que nos juntamos”, acota, para enseguida agregar que “una vez me invitaron del Senama para ir a hacer gimnasia, pero como tengo osteoporosis no pude asistir”.

 

Doña Nélida aprovecha esta entrevista para pedirle al municipio de Copiapó que le ayude en el cambio del techo de su casa (Calle Bornita 1653, población Los Minerales), porque los pizarreños tienen más de 35 años y están quemados, por lo que ante cualquier peso –incluso, de las palomas- se han quebrado y frente a una futura lluvia se va a llover completa.

 

Finalmente, nos entrega su número telefónico para atender cualquier pedido relacionado con los servicios de alimentación que ofrece a diario: 9-32823228.

 

“Si una se echa a morir, está fregada, hay que seguir luchando cada día, si es que queremos ganarnos el pan honradamente”, concluye como mensaje para los lectores de Tierramarillano.

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