Liderazgo docente en tiempos de pandemia

Claudio Jorquera Zamora, Kinesiólogo, académico UCEN Región de Coquimbo.

Pensamos que sólo serían unos meses con clases virtuales y ya vamos por el segundo período. No vemos a nuestros estudiantes y ellos pocas veces a nosotros. Hemos cambiado nuestras salas y nuestros laboratorios, por un espacio mediado por un micrófono y una cámara, que permiten, medianamente comunicarnos cuando no hay interferencias. Hemos aprendido el uso de herramientas tecnológicas y profundizado en el uso de las TICs. Conocimos Menti, Kahoot y otros sistemas que nos ayudan hacer más llevadera una clase. Sin embargo, mucho de este trabajo, por condiciones que no viene al caso comentar, debe realizarse de forma asincrónica, mediante guías, tareas, trabajos de investigación o clases grabadas. Si bien se potencian algunas habilidades personales, perdemos algo esencial para el aprendizaje y crecimiento de los estudiantes, como son las relaciones con sus pares y con el profesor, en un espacio único para ello, como es la sala de clases.

La construcción de los aprendizajes depende en gran medida del ambiente que se genera en el aula y de las relaciones que construyen quienes allí cohabitan. Lamentablemente las condiciones actuales atentan a esta construcción, porque los estudiantes han estado casi 2 períodos sin conocerse y reconocerse, sin generar el vínculo sin mirarse a la cara, sin generar la conversación cotidiana que enseña valores y el respeto por el otro, permitiendo resolver conflictos y dificultares, fortaleciendo la convivencia diaria y la formación personal

En la medida que retomemos las clases presenciales, quienes hacemos docencia, tenemos la misión de trabajar fuertemente por reconstruir este espacio, debemos ser capaces crear una comunidad educativa que brinde confianza, seguridad, volver a generar emoción y crear lazos que permitan liderar el aprendizaje disciplinar y sobretodo personal para establecer relaciones de largo plazo, más allá de la obtención de un título.

La oportunidad será única y deberá ser llevada con la responsabilidad de una tarea primordial para formar universidad con un sello ciudadano e integrador, que estimule la convivencia y no se contraponga a la tecnología y la globalización y sobre todo, que fomente la integración, más allá de una cámara un micrófono un teclado y una pantalla y la distancia que ellos generan.

 

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