¿DÓNDE ESTÁ AHORA NUESTRO ENTIERRO?

Sobre Eros & tumbas de Arturo Volantines

Osvaldo Maya Cortés,

Academia Chilena de la Lengua

Alguna vez –sea amable, no pida fechas–, creo que redacté unos párrafos para Arturo Volantines.  Hoy con “Sobre Eros & tumbas” (2017), su reciente publicación en mis manos, pienso que este escritor honra su admiración por Ernesto Sábato y, también, su condición regionalista, al demostrar con su obra que todo buen narrador entiende que la Historia sólo vale al ser relatada.   En pintura se hablaría de perspectiva o punto de vista creativo.  Casi para recordar algún maestro impresionista urgido por el acabado de un cuadro, para volver a trazarlo y así capturar otra luminosidad, cambios colóricos y formas perceptibles.

La gran Atacama de alicantos, rosicleres, derroteros, cateadores y todo lo que define el ser de sus hombres, incluido amor y muerte, se impone a las conciencias cuando toda su grandeza se palpa al amparo de un simple interrogante: ¿Dónde está ahora nuestro “Entierro”? Decir “entierros” es hablar de Atacama. Atacama tierra de “tesoros ocultos”.  Volantines encontró el suyo y en estas sorprendentes páginas novelísticas ofrece parte de ello, ¡sólo parte…!

“Sobre Eros & tumbas” lleva al viejo San Francisco de la Selva de Copiapó donde,

los hombres, siguiendo el ejemplo de la Naturaleza, quisieron que se fundieran los Nortes de Chile.  Es obra de intimismo poético con aciertos evidentes para ofrecer una visión personal de la Historia regional. Este aporte, en su forma expositiva y en su diversidad episódica, cruza la temporalidad desde los ancestros hasta los últimos años de la dicta(dura) castrense aún no sopesada como in(fracción) en el alma nacional.

Cuando Flora Normilla se confiesa con el Padre Negro, admite que el eterno viento pampino sólo “…quiere tenerte = a bicicleta o baúl o ama de casa que cuida del fuego.”  Esta original expresión igual(itaria) viene a complementar poéticamente lo expresado.  En otra ocasión es Copiapó quien se refiere a sus “montañas embarazadas de plata que se abrirán = a ventana hambrienta de infinito.”

En las literaturas regionales aún vale esta idea: la historia debe relatarse con algún encanto. Vieja motivación de juglares andariegos, casi una deferencia para los más variados públicos. Algo del Volantines poeta hay aquí y se nota.

Obra grata de leer que armoniza relato popular, poesía, leyenda, cuento minero, crónica, tradiciones, etc., revitalizando el “Érase que se era” para deparar al lector un relato atractivo y multifacético que pareciera sugerir que se le considere –en término de categoría clasificatoria–, como una novela…  una novela poética de “La Nación Atacameña”.

Martí, en su ocasión, lo dijo: “Hagamos la historia de nosotros mismos, mirándonos en el alma; y la de los demás viendo en sus hechos”.

Arturo Volantines

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