Por Miguel Ángel San Martín.
Consejero Regional Atacama
A la hora de pensar en el bienestar y el futuro de nuestros habitantes, uno de los instrumentos que las comunas de nuestra región de Atacama necesitan actualizar con urgencia y desde hace mucho tiempo es el “Plano Regulador Comunal”.
¿Por qué esta afirmación? En nuestra experiencia laboral y académica, podemos señalar que los “Planos Reguladores Comunales” son indispensables para el desarrollo urbano, pues generan estabilidad y ordenan el territorio. De no existir, o de no corresponder a la realidad actual de las comunas, se producen fenómenos como la dificultad de acceso a la vivienda, debido a que el uso de suelo no es asignado de forma eficiente, al no contar con zonas acotadas, claramente ordenadas y normadas para la edificación.
Asimismo, como consecuencia de la falta de los “PRC”, se genera vulnerabilidad frente al surgimiento de desarrollos no regulados y espontáneos (las tristemente célebres “tomas”), la alteración o incluso destrucción de ecosistemas, la proliferación de asentamientos en zonas peligrosas o no óptimas para ser habitadas, la deficiencia en planes y estrategias de seguridad, fallas en el tránsito vial, carencia de infraestructura social y de equipamiento urbano, aumento del valor del metro cuadrado de terrenos, entre otros problemas.
En nuestra región, existen comunas con planos reguladores de 20 años de antigüedad (Copiapó, Chañaral, Alto del Carmen), otras con 15 años (Diego de Almagro, Caldera, Freirina), y tres comunas con más de 40 años (Vallenar, Tierra Amarilla, Huasco). Algunos de estos ya se encuentran en proceso de actualización; sin embargo, debido a lo engorroso y burocrático de sus procedimientos de aprobación, los datos ingresados oportunamente ya difieren de la realidad actual, especialmente si consideramos las transformaciones que ha experimentado nuestra región en los últimos seis años.
Cuando los planes no expresan claramente lo que nuestras comunidades necesitan, ni definen hacia dónde queremos dirigir el desarrollo urbano de nuestras comunas, los recursos públicos no se utilizan de manera eficiente. Dicho de otro modo: si los planes no son diseñados considerando las condiciones reales de cada zona y las necesidades de sus habitantes, no solo se generan problemas concretos, sino que los desafíos que ya enfrenta cada comuna se profundizan aún más.
La falta de zonificación clara, la infraestructura levantada en lugares inadecuados y la duplicación de inversiones o esfuerzos entre niveles comunales y regionales son factores que, a la larga, generan una pérdida de oportunidades de desarrollo. Esto ocurre porque entorpecen y vuelven poco atractiva la inversión privada debido a la falta de certeza jurídica, además de obstaculizar proyectos de vivienda social, parques o equipamiento urbano. Asimismo, se produce un impacto social y ambiental manifestado en la reducción de áreas verdes y espacios públicos, el aumento de la segregación urbana y la ausencia de planificación para enfrentar la creciente delincuencia.
Pero, sobre todo, la ineficiencia de los PRC trae como consecuencia la dificultad de articular políticas regionales de desarrollo sostenible, aumentando significativamente la incompatibilidad entre comunas vecinas en materia de infraestructura y servicios.
Hoy disponemos de un CENSO actualizado al año 2024, contamos con una Estrategia de Desarrollo Regional al año 2034 y una serie de indicadores recientes que pueden ser de máxima utilidad para soñar y planificar la región que queremos en los próximos años.
Si vamos a ser consecuentes con nuestras comunas y con nuestra región, debemos actualizar cuanto antes los Planos Reguladores Comunales en cada comuna, de manera que el recurso fiscal, el espacio geográfico y, por sobre todo, los habitantes de Atacama puedan sentir cómo, por fin, mejora la calidad de vida de todos.