Récord de exportaciones mineras acelera la mecanización de procesos críticos

El sólido desempeño anual de los embarques vuelve a poner a la minería en el centro de la economía, desafiándola a avanzar hacia operaciones más seguras, eficientes y tecnológicamente robustas. En ese escenario, la modernización de procesos críticos como la acuñadura subterránea es ineludible.

El desempeño del comercio exterior chileno durante 2025 volvió a confirmar el peso estratégico de la minería en la economía nacional. Con retornos por US $63.253 millones y un incremento anual de 12,6%, la industria está lejos de frenarse. En los últimos doce meses, los concentrados de cobre recaudaron US $36.278.

Con estas cifras a la vista, que se suman al potencial geológico de Chile, recae una gran responsabilidad sobre todo el ecosistema minero: operar de manera segura y competitiva. “La minería chilena enfrenta el desafío de avanzar hacia faenas más seguras, eficientes y tecnológicamente robustas, donde la protección de las personas y la productividad vayan de la mano”, afirma Ludwig Hecker, gerente general de Soilfe.

Una de las actividades críticas en la minería subterránea es la acuñadura, cuyas prácticas manuales tradicionales, aunque utilizadas durante décadas, hoy resultan incompatibles con los estándares de seguridad, eficiencia y modernización que exige la industria actual.

“Las prácticas manuales de acuñadura están obsoletas, ya que son demasiado riesgosas. Por eso, las empresas están invirtiendo en herramientas capaces de realizar estos procedimientos de forma mecanizada y a distancia”, señala Ramón Rada, gerente de Operaciones de Soilfe.

En este ámbito, los acuñadores alemanes PAUS Pscale no solo aumentaron su demanda luego de que su representación quedara en manos de Soilfe, una organización que articula tecnología, servicio y operación en terreno, sino también porque permiten reducir la exposición directa de las personas en zonas inestables.

“Una minería competitiva y sostenible necesita este tipo de equipos para operar en entornos de alto riesgo, combinando productividad y seguridad. Y es que la estandarización de procesos y la disminución de tiempos muertos son objetivos transversales en la industria”, sostiene Ludwig Hecker.

El acuñador articulado, fabricado en Alemania, puede ser telecomandado, pero también cuenta con una cabina certificada que refuerza la seguridad en operaciones críticas. “La minería chilena ha demostrado su capacidad para generar valor. Por eso, debe operar de acuerdo con su potencial y proteger a quienes trabajan en faena, demostrando que seguridad, productividad y rentabilidad van de la mano”, concluye Ramón Rada.

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