En un hecho sin precedentes, la soprano atacameña Javiera Tapia interpretó obras patrimoniales a 3.750 metros sobre el nivel del mar en el territorio de Maricunga, convirtiéndose en la primera cantante lírica en realizar una intervención vocal de estas características en un entorno natural extremo.
La intervención se realizó a cielo abierto, en pleno salar de Maricunga, sin mediación escénica y en contacto directo con el paisaje andino. A pies descalzos, la artista situó la voz como un gesto de conexión con el territorio, integrando cuerpo, geografía y altura a la experiencia musical.
El repertorio incluyó obras del compositor chileno Eleodoro Ortiz de Zárate, fundador de la ópera chilena, basadas en manuscritos originales de Gabriela Mistral, estableciendo un cruce entre patrimonio musical, memoria literaria e historia cultural a 80 años de que Mistral ganara el Premio Nobel de Literatura.
Para la soprano, la experiencia tuvo también una dimensión profundamente personal. “El paisaje es tan imponente que te deja sin palabras, parece un cuadro. Fue una experiencia sublime”, señaló Javiera Tapia. La artista reconoció que existía una preocupación inicial por la altura y el oxígeno, aunque explicó que su preparación física previa, especialmente el trekking realizado en la región, le permitió adaptarse sin presentar molestias durante la intervención.
La intervención se realizó en el marco del aniversario de Maricunga Investment, a la cual asistieron accionistas y representantes de todo Chile, junto a integrantes del equipo presente en la zona, entre ellos Jean Pierre Lachitt, fundador de Maricunga Investment. También estuvo presente Zulema Mancilla, representante del pueblo Colla, cuya participación aportó una dimensión comunitaria y cultural al encuentro.
Durante la misma jornada y en las cercanías del Santuario de la Virgen de la Candelaria —imagen hallada en 1780 por el minero Mariano Caro Inca y tradicionalmente reconocida como protectora de los mineros del norte de Chile— la soprano interpretó el Ave María de Schubert, como un gesto de agradecimiento y de petición de protección para quienes desarrollan su labor en el territorio.
La intervención cerró con una imagen inédita: la voz de nuestra soprano Javiera Tapia proyectándose a 3.750 metros de altura, en pleno salar de Maricunga, en una experiencia artística extrema sin precedentes en el país.











