La Virgen y el mundo del trabajo se encontraron en el Santuario

  • Encuentro de oración, memoria y bendición en La Candelaria

Este sábado 7 de febrero se realizó en el Santuario de La Candelaria de Copiapó el Encuentro de la Virgen con los trabajadores, celebrado con la imagen histórica trasladada por mineros y mineras.

En su prédica, el obispo, Mons. Ricardo Morales, reconoció que hay momentos en que el trabajo pesa y llamó a confiar en Jesús. Citando a San Juan Pablo II, afirmó que “el trabajo es un bien del hombre, no solo útil sino digno, expresa y aumenta la dignidad, y trabajando el ser humano se realiza en su plenitud”. Desde el evangelio, pidió al Señor “que suba a nuestra barca, a nuestro trabajo, que bendiga nuestras manos y nuestro corazón, nos devuelva la dignidad cuando nos sentimos poco reconocidos”.

En esta liturgia se rezó por las autoridades, por quienes realizan trabajos de riesgo, por los cesantes, por la igualdad salarial, por quienes representan a los trabajadores, entre otros. También se recordó a los siete trabajadores fallecidos en faenas mineras en el último año: Hernán Aguilera Castillo, Alfredo Bugueño Zepeda y Enrique Carvajal Verazay, de la Faena Jesús María; Miguel Pinto Rojas, de la Faena María Eliana; Lucas González y Luis Ulloa Martínez, de la Faena Fresia; y Manuel Inostroza, de la faena El Galeno.

Un momento especial fue el dedicado a recordar a trabajadores religiosos: Mons. Gaspar Quintana, los sacerdotes Aquiles Altamirano Herrera, Marcel Veilleux, Juan Cavaggion, el diácono Juan Manuel García, y las religiosas Sor María Inmaculada Albubierre, H. Amelia Sarto, Hna. Odilia Piveteau, Hna. Teresa Concha, Hna. María Cruz Echeverría, Hna. Inmaculada Quijano, y Hna. Blanca Libia Arboleda.

En el ofertorio, bomberos de la Segunda Compañía Pompa Italia presentaron sus implementos de trabajo y recibieron una bendición especial por su servicio voluntario. Posteriormente, el obispo bendijo las manos de los peregrinos presentes, y el encuentro concluyó con un homenaje musical del coro.

Más temprano, el obispo presidió la misa vespertina, donde invitó a vivir el seguimiento de Jesús a través de tres gestos: practicar una “fe con sabor”, ser luz en los hogares y caminar con María hacia Jesús.

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