Evitar llanto de separación en el ingreso al jardín infantil

Daniela Estobar
Académica de la Escuela de Terapia Ocupacional
Universidad Andrés Bello

El ingreso al jardín infantil por primera vez representa un hito significativo en la vida de niños y niñas, así como también para sus familias. Este proceso suele ir acompañado de llanto y dificultades por separarse de madres, padres o cuidadores, una reacción esperable frente a un cambio profundo en la rutina, los vínculos y los espacios cotidianos.

En Chile, actualmente no existen protocolos estandarizados que orienten a los jardines infantiles en cómo abordar de manera sistemática los procesos de adaptación. Sin embargo, desde la experiencia en el trabajo con infancia y familias, es posible identificar recomendaciones que permiten acompañar este proceso de forma respetuosa y centrada en el bienestar emocional de los niños.

Uno de los primeros aspectos a considerar es la elección informada del establecimiento, valorando no solo su cercanía o disponibilidad tanto al hogar o trabajo de los padres, sino también su infraestructura, el equipo educativo y los protocolos de funcionamiento y contención emocional. Conocer el jardín antes del ingreso permite a las familias tomar decisiones más seguras y coherentes con sus necesidades.

Previo al inicio formal, se recomienda realizar visitas acompañadas con los niños, favoreciendo que puedan conocer el espacio, los materiales y a quienes estarán a cargo de su cuidado. Durante los primeros días, es positivo que el niño pueda permanecer un tiempo junto a su cuidador dentro del jardín, familiarizándose con las rutinas y las personas del entorno.

Cuando el niño comience a quedarse solo, esta separación debe ser breve y progresiva, aumentando el tiempo de permanencia de manera paulatina. Es fundamental que cuente con una educadora o técnico que pueda ofrecer contención emocional en caso de desajuste. Si el malestar persiste y no es posible contenerlo, siempre se debe contactar a la familia para que pueda retirarlo, evitando experiencias de angustia prolongada.

La información clara y honesta hacia el niño también cumple un rol central. Explicar al niño que mamá o papá se irá, pero que volverá, y despedirse siempre de manera explícita, favorece la confianza y disminuye la ansiedad asociada a la separación.

Es importante comprender que la adaptación al jardín infantil es un proceso paulatino e individual, profundamente influido por el temperamento de cada niño. Adaptarse implica aprender a confiar el propio cuidado a personas desconocidas, en un ambiente nuevo, y construir vínculos significativos que permitan sentirse protegido y contenido.

Acompañar este proceso con respeto, tiempos adecuados y vínculos de confianza no solo favorece el bienestar de los niños, sino que también entrega tranquilidad a sus familias, fortaleciendo la relación con el jardín infantil como un espacio seguro para el desarrollo.

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