Por Diego Durán Toledo, Administrador Público, Magíster en Gobierno y Gerencia Pública, y académico universitario e investigador de la Universidad Autónoma de Chile.
Durante las últimas 48 horas, se han producido intensas precipitaciones en la región de Atacama, especialmente en los sectores del interior, que han derivado en múltiples imágenes que demuestran no solamente los estragos de las lluvias, sino de la fragilidad de la infraestructura pública ante el desborde de ríos, como es el caso de la ruta que conecta a Inca de Oro con Diego de Almagro o las sorprendentes imágenes del río Copiapó arrastrando un caudal inusitado no solo de agua sino también de desperdicios que ponen en jaque la conectividad de la ciudad.
En este sentido, se hace necesario recordar tal como bien señala Simón (2023) los desbordes del río Copiapó en los años 1833, 1888, 1929, 2015, entre otros reflejan que este fenómeno no es nuevo en la zona, es más, según la autora indica que recién el último aluvión de 2015, generó la gran obra de canalización de Paipote, que se había postergado durante más de 100 años.
Es por ello, que llama poderosamente la atención que las estructuras del Estado a todo nivel (local, regional y nacional) no puedan responder o prever adecuadamente respuestas ante evento meteorológico que la historia ya han demostrado que han generado efectos significativos en la región.
En esta lógica, la falta de fiscalización por ejemplo respecto a la gestión de residuos que se lanzan al río Copiapó llama poderosamente la atención, así como la falta de previsión por parte de las autoridades y equipos respectivos en la limpieza de zonas cercanas a las afluentes del río para la limpieza y evitar una posible catástrofe que en esta oportunidad no se desató.
Lo mismo ocurre, hacia el interior de la región en el cual, la falta de estudios adecuados respecto al manejo desbordes de ríos, medidas de mitigación y otros elementos similares, genera los cortes de caminos que afectan la vida de los habitantes y la actividad económica de la zona.
En este sentido, se ha necesario que se genere un trabajo constante en la región respecto al estudio de la gestión de riesgos de desastres y la generación de iniciativas para evitar desastres futuros.
Referencias bibliográficas:
- Simón Ruiz, I. (2023). Desbordamientos del río Copiapó, Chile, e inundaciones urbanas: 1833-1929. Agua y Territorio / Water and Landscape, 22, 43-60. https://doi.org/10.17561/at.22.7132







