Kurt Iturrieta Guaita
Director Regional
SERNAC Atacama
Cada 15 de marzo se conmemora el Día Internacional de los Derechos de las Personas Consumidoras, una fecha que, más que una efeméride, nos invita a reflexionar sobre algo profundamente cotidiano: todas y todos somos consumidores.
La mayoría de las decisiones que tomamos diariamente, desde comprar alimentos, contratar un servicio o acceder a un crédito, es una acción de consumo. Aquí no solo se trata de elegir, sino también de hacerlo de manera informada, consciente y con conocimiento de nuestros derechos.
Durante los últimos años los mercados han cambiado de manera significativa, presentando una oferta mucho más amplia, digitalizada y, en ocasiones, más compleja. Esto ha traído mayores oportunidades, pero también ha implicado nuevos desafíos para las personas consumidoras.
En este escenario, el rol del Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) es clave. No solo como un organismo que recibe reclamos o interviene en conflictos, sino también como institución que fiscaliza, informa, educa, protege y promueve mejores prácticas en los mercados.
Sin embargo, la protección de los derechos no solo depende de las instituciones, también requiere de personas informadas, que conozcan las herramientas disponibles y las utilicen activamente.
Hoy existen herramientas concretas y gratuitas que permiten, por ejemplo, detener el envío de publicidad no deseada como el “No Molestar”, poner término a contrato de forma simple a través de “Me Quiero Salir” o denunciar prácticas de cobranza que cruzan la línea hacia el hostigamiento “No me Hostiguen Cobranzas”, entre otras.
El desafío, entonces, no es solo contar con estas herramientas, sino lograr que las personas las conozcan y las integren en su vida cotidiana.
Un consumidor informado no solo protege sus propios derechos, sino que también contribuye a un mercado más transparente, más justo y más equilibrado para todas y todos.
En este Día Internacional de los Derechos de las Personas Consumidoras el llamado es claro: informarse, preguntar, comparar y ejercer los derechos, porque consumir no es solo comprar, sino que también es decidir informadamente.







