“No podemos comprar popularidad a costa de dineros que no tenemos”, afirmó el Presidente José Antonio Kast, en medio de un complejo escenario fiscal que obliga al Gobierno a traspasar el impacto internacional a los precios locales.
Chile enfrentará a partir de este jueves uno de los mayores incrementos en el precio de los combustibles de su historia reciente, en medio del impacto global provocado por la guerra en Medio Oriente. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, confirmó que las gasolinas subirán cerca de $370 por litro, mientras que el diésel registrará un alza aún más pronunciada de $580.
El ajuste comenzará a reflejarse el 26 de marzo, cuando los precios internos incorporen la evolución del mercado internacional. Según explicó el ministro, el valor del diésel ha subido un 60% en tres semanas, mientras que la gasolina lo ha hecho en torno al 30%, en un contexto marcado por una fuerte disrupción en el comercio global de crudo.
“A una guerra histórica hay que responder con medidas históricas”, afirmó Quiroz, defendiendo la decisión del Ejecutivo de traspasar el alza al mercado local. La autoridad subrayó que contener artificialmente los precios implicaría un costo fiscal de US$140 millones semanales, lo que considera insostenible.
El trasfondo de esta decisión es el denominado dilema fiscal. Pese al impacto político del alza, el ministro descartó retroceder y enfatizó que su responsabilidad es resguardar las finanzas públicas. “Mi rol como ministro de Hacienda es velar por el dinero de todos los chilenos”, sostuvo, reconociendo además que el país enfrenta restricciones presupuestarias relevantes.
En esa línea, el Presidente José Antonio Kast respaldó la decisión del Gobierno y reconoció el costo de las medidas. “Son medidas duras, y lo entendemos; pero también queremos ir ayudando a las familias más vulnerables”, señaló, enfatizando que el Ejecutivo busca mitigar el impacto sin comprometer la estabilidad económica.
El Mandatario fue enfático en descartar soluciones basadas en mayor gasto fiscal. “No podemos comprar popularidad a costa de dineros que no tenemos”, afirmó, advirtiendo sobre los riesgos de endeudamiento y sus eventuales consecuencias sociales en el corto plazo.
A estas declaraciones se sumó la ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, quien este martes abordó el escenario y aseguró que “Chile no tenía otra opción”. En conversación con el matinal Tu Día de Canal 13, calificó la decisión como “un acto de responsabilidad” frente al contexto internacional.
“Tenemos un escenario internacional con una guerra que hace subir los precios del petróleo en todo el mundo y Chile no está exento de esta realidad”, explicó, subrayando que el alza responde a factores externos y no a una decisión discrecional del Ejecutivo.
La secretaria de Estado enfatizó que el ajuste era inevitable considerando la estrechez fiscal. “Cuando uno ve esta situación, y al mismo tiempo nos encontramos con el escenario fiscal que tenemos —que no hay caja y estamos en el límite de la deuda—, Chile no tenía otra alternativa”, afirmó.
Asimismo, precisó que el incremento refleja el valor real de los combustibles. “No es que nosotros le estemos subiendo el precio a los combustibles”, sostuvo, agregando que “tenemos que asumirlo porque no tenemos la capacidad de endeudarnos y no tenemos caja para poder apalear este efecto”.
La ministra advirtió además que, de no aplicarse esta medida, el costo para el Estado habría sido considerablemente mayor. Según detalló, inicialmente se requerirían cerca de US$140 millones y luego alrededor de US$160 millones semanales. “Eso es lo que cuestan, por ejemplo, las listas de espera”, ejemplificó.
Como respuesta, el Ejecutivo presentó el plan “Chile Sale Adelante”, que contempla una serie de medidas para amortiguar el impacto en los hogares. Entre ellas destaca el congelamiento de las tarifas del transporte público en Santiago hasta fines de 2026, además de subsidios espejo para regiones.
El paquete también incluye un subsidio mensual de $100 mil por seis meses para taxis y colectivos, el congelamiento del precio de la parafina durante otoño e invierno y una línea de crédito preferencial para impulsar la electromovilidad en el transporte menor.
En paralelo, se anunciaron medidas de seguridad para transportistas de carga y un ajuste tributario transitorio para ciertos sectores, con el objetivo de financiar parcialmente el esfuerzo fiscal que implican estas ayudas.
Pese a estos anuncios, gremios del transporte ya advierten un impacto directo en sus costos y anticipan eventuales alzas en tarifas. El escenario abre un complejo equilibrio para el Gobierno, que busca contener el impacto social sin comprometer la sostenibilidad fiscal en medio de una crisis internacional sin precedentes.
Al cierre de esta publicación, Tierramarillano.cl visitó estaciones de servicio en la provincia de Copiapó, constatando una alta afluencia de público, en una tendencia que se repite a nivel nacional, con conductores que buscan anticiparse al alza y ahorrar por algunos días el impacto en los precios de los combustibles.
El periodista José Antonio Neme expresó hoy una dura crítica al gobierno anterior en el programa Mucho Gusto, en el contexto del alza de los combustibles.







