Hospitalizar la vulnerabilidad

Alejandra Araya
Instituto de Investigación de Cuidados de Salud
Universidad Andrés Bello

La ministra de Salud, Dra. May Chomali, advirtió que cerca de 1.000 pacientes sociosanitarios permanecen hospitalizados en distintos establecimientos del país, pese a contar con alta médica, principalmente por la falta de redes de apoyo y de cuidados.

Más allá del problema inmediato que ello supone para la disponibilidad de camas y el acceso oportuno a la atención de salud, esta situación nos recuerda que el cuidado no puede seguir siendo entendido como una responsabilidad invisible, privatizada en las familias o dejada casi exclusivamente en manos del sistema de salud y nos obliga a ampliar la mirada hacia una perspectiva del cuidado como cuestión pública.

Lo que observamos aquí es la expresión de una red de cuidados insuficiente y de una organización social que aún no garantiza transiciones seguras desde el hospital hacia la vida comunitaria, evidenciando una deuda del sistema y de la sociedad con los cuidados de largo plazo.

La permanencia de personas mayores en hospitales, no por necesidad clínica sino por ausencia de apoyos, vivienda o condiciones mínimas para su continuidad de vida fuera del recinto asistencial, no puede interpretarse solo como un problema sanitario o administrativo. Se trata, en rigor, de un desafío intersectorial que interpela a salud, desarrollo social, vivienda, y gobiernos locales. No es razonable que los hospitales terminen asumiendo funciones de resguardo social que debieran estar resueltas en otros ámbitos de protección y cuidado.

Mantener hospitalizadas a personas mayores en estas condiciones no solo es ineficiente para el sistema, sino que también compromete su dignidad, su derecho al cuidado y su posibilidad de envejecer en condiciones seguras en la comunidad. Más que hospitalizar la vulnerabilidad, es necesario fortalecer un sistema de cuidados que proteja la autonomía y la dignidad de las personas con necesidades de cuidado.

Chile necesita avanzar con urgencia hacia una política integral de cuidados que reconozca la dependencia, la fragilidad y la soledad como desafíos públicos y humanos. Cuidar no es solo una tarea técnica o administrativa: es una expresión concreta de justicia, compasión y respeto por la dignidad de toda vida humana.

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