Kurt Iturrieta Guaita
Director Regional
SERNAC Atacama
Cada 22 de abril el mundo vuelve a mirar el estado del planeta. Lo que comenzó hace más de cinco décadas como un llamado urgente por la contaminación y la pérdida de biodiversidad, hoy se transforma en una pregunta que nos interpela directamente: ¿qué tiene que ver la crisis climática con nuestras decisiones de cada día?
La respuesta está más cerca de lo que parece. Existe un hilo invisible que conecta estas crisis globales con nuestro carro de compras. Lo que comemos, vestimos o usamos impacta directamente en el equilibrio de la Tierra, hoy tensionado por un modelo basado en «extraer, producir, usar y desechar».
En este contexto, el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12 de las Naciones Unidas nos plantea una meta clara: garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles. Como personas consumidoras, no somos actores pasivos; cada decisión de compra es, en realidad, un voto por el tipo de mundo en el que queremos vivir.
El desafío no es menor. En Chile, aunque el 90% de los consumidores considera importante el impacto ambiental, solo el 14% se siente capaz de actuar en consecuencia. Esa distancia entre lo que pensamos y lo que hacemos es, justamente, donde está la oportunidad del cambio.
Porque no se trata de hacerlo perfecto, sino de partir por lo posible: preferir productos locales y de temporada, evitar el desperdicio de alimentos, cuestionar cuanta ropa realmente necesitamos o hacernos cargo de nuestros residuos. También implica exigir más, es decir, optar por productos que duren, que se puedan reparar y que no esten diseñados para fallar al poco tiempo.
En este camino, una de las principales tareas de SERNAC es entregar herramientas y conocimientos para que las personas puedan ejercer su poder de compra de manera informada y responsable, en todos los ámbitos de consumo.
Por eso, en el marco de esta conmemoración, el SERNAC pone a disposición de la ciudadanía el Curso de Consumo Consciente para la Sustentabilidad, disponible desde el 22 de abril en su aula virtual. Instancia donde se pasará del diagnóstico a la acción, se entregarán conocimientos para medir nuestra huella y se aplicarán estrategias como las 7R (Reducir, Reparar, Reutilizar, entre otras) para nuestra vida diaria, entre otras cosas.
La protección de la Tierra no es solo tarea de grandes cumbres internacionales; la solución está en nuestras decisiones cotidianas. Asumir ese rol como personas consumidoras es, quizás, el acto más concreto y accesible que tenemos a disposición.








