DEPORTES COPIAPO “CUESTA ABAJO EN LA RODADA”

  • El “León de Atacama” ya no hace honor a su apodo y ha perdido los tres últimos cotejos, está entrando en zona de descenso y, lo peor, en la cancha no juega a nada, solo al pelotazo y a lo que salga. Así las cosas, el hincha ya perdió la paciencia con el técnico y espera que la directiva refuerce el plantel.

Parece que la directiva de Deportes Copiapó no aprendió la lección del pasado, cuando esperaron por largas fechas que Ivo Basay lograra repuntar en la tabla de colocaciones y, al final, no lo logró y el equipo perdió la categoría de privilegio del fútbol chileno, volviendo a la Primera B.

Hoy está pasando lo mismo con Héctor Almandoz que, tras nueve fechas jugadas, ha perdido cuatro cotejos, empatado tres y ganado solo 2. Una paupérrima tarea que se refleja en todos los números: 10 goles a favor y 14 en contra; es decir, está con menos 4 goles, guarismos que lo tienen con 9 puntos en la tabla de colocaciones y a 3 unidades del penúltimo equipo.

Este análisis se escribió antes de que jugaran Deportes Iquique y Santa Cruz que contaban con 6 unidades en la tabla de posiciones. Si ambos ganaban sus cotejos, igualaban a Deportes Copiapó y estarían compartiendo el penúltimo lugar. A propósito, cabe recordar que los dos últimos equipos en clasificar, descienden automáticamente a la Segunda División, al cabo de la temporada. Y Deportes Copiapó está ahí, a la vuelta de la esquina de caer al amateurismo.

El problema para Almandoz es que su equipo no juega A NADA. Él habla de trabajo semanal, de esquemas de juego, de planteamientos tácticos y otros versos, pero el caso es que en la cancha nada de eso se refleja: solo pelotazos al vacío, carrerones intrascendentes de sus extremos que terminan en centros perdidos o rechazados por las defensas contrarias, jugadores que parecen tener una precaria preparación física y otros que aparentemente ya cumplieron su ciclo y, por lo tanto, no representan ningún aporte. La hinchada que cada vez se ausenta más de las graderías tiene muy claro cuáles son estos, pero el DT parece que no.

El equipo no es capaz de remontar un marcador adverso ni sabe mantenerlo cuando el resultado le favorece parcialmente. No ha sabido abrochar triunfos que le eran seguros hasta el último minuto de juego: le pasó antes Deportes Temuco y ante San Luis de Quillota.

Hoy el equipo es una sombra en la cancha que juega contra su propia desesperación y la presión que empiezan a sentir los jugadores sobre todo ante su propia hinchada. Este magro comportamiento ya se había dejado evidenciar ante Recoleta que llegó a imponerse en el mismo estadio copiapino; pero, este domingo, la secuencia de errores no forzados se vio reiterado ante San Marcos de Arica al punto de convertirse en un verdadero show de “los tres Chiflados”.

La tarde negra partió con el penal errado por Lautaro Palacios que acto seguido se lesionó y debió abandonar el campo de juego; luego, vino el planchón que Marcelo Filla le propinó a un rival y se ganó inmediatamente la tarjeta roja, dejando en desventaja numérica a su equipo. El “condoro” del año vino con el segundo gol ariqueño, cuando el portero Temperini en su afán de despejar con los pies hizo rebotar el balón en la espalda de Melivilú y se registró el segundo gol para los nortinos.

Si bien, el fútbol es un juego colectivo, hay individualidades que están pasando por un bajísimo nivel, partiendo por el propio golero Temperini que, además, está jugando con una falta de confianza atroz y presionado por sus propios errores. Carlos Ross es solo jugador para un solo tiempo con sus carrerones por la banda derecha; el juvenil Maximiliano Rojas es solo voluntarismo físico; Iván Ledezma no ha hecho olvidar a Jorge Luna en la conducción, le falta mucho. Palacios está con la pólvora mojada y sus reemplazantes potenciales no son más: Manuel López se limita al juego aéreo que ha sido intrascendente, pero tampoco puede hacer más si no le llegan buenas pelotas. Al parecer, quien sí ya no tiene nada más que mostrar es Carlos Soza que, en las ocasiones que ha ingresado, no ha logrado ser aporte. Este domingo se perdió un gol en la línea de sentencia, se acalambró y hasta se ganó una cartulina amarilla, todo en pocos minutos, fue cero aporte.

En todo caso, el problema mayor parece estar en la dirección técnica, porque Deportes Copiapó no refleja NINGUN ESQUEMA DE JUEGO en la cancha. Y si los jugadores no son capaces de interpretar las instrucciones técnicas, el problema radica en que el propio DT no sabe comunicar sus instrucciones, además ha realizado cambios errados o tardíos y la desesperación que muestra al borde del campo de juego la transmite a sus propios dirigidos, aumentando la confusión grupal.

En resumen, exceptuando la calidad y entrega del capitán Fabián Torres, TODO MAL hasta el momento en Deportes Copiapó y cuando un equipo entra en esta espiral no hay vuelta atrás si es que no se corta por lo sano tempranamente. Ya le pasó con Basay. Otros ejemplos sobran: también le pasó a Deportes Iquique con “Cheito” Ramírez que de la Copa Libertadores cayeron a la Primera B. La última palabra la tendrá en los días venideros la directiva del albirrojo: o mantiene a Almandoz, con el riesgo consiguiente, o da un golpe de timón, al margen de tener que reforzar sí o sí el plantel durante el paréntesis que habrá al cabo de la primera rueda.

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