Empresas de Rancagua, Antofagasta y Arica coinciden en que la electromovilidad ha generado ahorros y una mejora sustancial en la calidad del servicio, marcando un punto de inflexión en el transporte regional.
La incorporación de buses eléctricos en regiones comienza a mostrar resultados concretos. En ciudades como Rancagua, Antofagasta y Arica, operadores de transporte público coinciden en que la electromovilidad no solo ha modernizado sus flotas, sino que también ha generado mejoras relevantes en eficiencia, operación y percepción del servicio.
El proceso, marcado por la incorporación de nuevas tecnologías y flotas provenientes de fabricantes internacionales como Zhong Tong, ya se está implementando no solo en la Región Metropolitana, sino que también en regiones, donde las nuevas flotas están cambiando la forma de operar y de viajar.
Menores costos y una operación más eficiente
Según los mismos operadores de estos nuevos vehículos, uno de los principales efectos ha sido la reducción de costos operacionales, especialmente en mantención y consumo energético.
“En términos de costos de los buses Zhong Tong que incorporamos, hemos visto una disminución notoria, principalmente en repuestos y materiales de desgaste, además de ahorros energéticos incluso mayores a los proyectados”, explica Wilson Rivas, de Buses Expreso Rancagua.
En paralelo, los operadores destacan una menor tasa de fallas y mayor continuidad del servicio, lo que permite planificar de mejor manera la operación diaria. Así lo señala Matías del Fierro, operador de Arica. “Hemos experimentado una baja cercana al 40% en los costos operacionales, ya que no se requieren mantenciones como cambios de aceite o filtros”, indica.
Usuarios más satisfechos y un cambio de estándar
Si hay un punto de consenso, es en la positiva respuesta de los pasajeros. La incorporación de buses más modernos ha elevado la percepción del servicio y, en algunos casos, incluso ha impulsado la demanda.
En Antofagasta, Alberto Rodríguez de la línea 107 destaca lo que ha cambiado en la ciudad luego de la llegada de los buses eléctricos: “Los principales cambios fueron la aceptación de los usuarios, lo cual es nuestro principal objetivo. Hemos recibido muy buenos comentarios por la comodidad y la poca emisión de ruidos de estos vehículos”, indica.
Wilson Rivas, de Rancagua, comparte esta evaluación: “Hoy es evidente la preferencia de los usuarios por los buses eléctricos. La comodidad y la calidad del viaje han generado un aumento en la demanda”, indica. En ciudades como Arica, este cambio ha sido especialmente visible. “Los pasajeros prefieren los buses eléctricos, incluso los esperan. Destacan el aire acondicionado, los puertos USB y lo silenciosos que son”, comenta del Fierro.
En un sistema donde la continuidad del servicio es crítica, contar con soporte técnico oportuno y disponibilidad de repuestos resulta clave. En ese contexto, los operadores valoran el acompañamiento durante la implementación. “Grupo Cabal ha sido muy importante en esta transformación, gracias al apoyo técnico y la disponibilidad de repuestos, lo que nos permite resolver problemas en corto plazo”, destaca Alberto Rodríguez, de Antofagasta.
“Hoy vemos cómo la electromovilidad ya es una realidad en regiones: ciudades como Antofagasta cuentan con 40 buses eléctricos en operación, mientras que en Arica hay 12 y en Rancagua 34 unidades, lo que refleja un avance concreto en la modernización del transporte público fuera de la capital”, señaló Tomislav Matijevic, gerente general de Grupo Cabal, representantes exclusivos de buses eléctricos Zhong Tong en el país.
Aunque el proceso aún está en desarrollo, el balance es positivo. La combinación de mayor eficiencia, mejor experiencia de usuario y un estándar más alto de operación comienza a consolidar una transformación que, según coinciden, llegó para quedarse.








