Un residuo de la papaya chilena, tradicionalmente descartado en los procesos productivos, fue transformado en un ingrediente cosmético bioactivo de alto valor agregado, en el marco de un proyecto apoyado por FIA y el Gobierno Regional de Coquimbo, desarrollado durante casi tres años.
El proyecto permitió descubrir y caracterizar compuestos bioactivos en la papaya chilena que no habían sido previamente utilizados en aplicaciones cosméticas, abriendo nuevas posibilidades de uso para este cultivo tradicional del norte del país. A través de ciencia e innovación, ese recurso fue transformado en un ingrediente cosmético con potencial comercial y nuevas posibilidades de desarrollo para la cadena productiva de la papaya chilena.
La iniciativa denominada “Papaya chilena y el auge de ingredientes fermentados en la industria cosmética: Oportunidad de revitalizar el cultivo de un recurso patrimonial, mediante un bioproceso basado en microorganismos vivos”, estuvo a cargo de Elquimia SpA junto a investigadoras de la Pontificia Universidad Católica de Chile. El trabajo -apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) del Ministerio de Agricultura y el Gobierno Regional de Coquimbo-, permitió identificar y potenciar compuestos bioactivos presentes en la papaya chilena, dando origen a un nuevo ingrediente con potencial aplicación en la industria cosmética.
El Gobernador Regional de Coquimbo, Cristóbal Juliá, expresó que: “Como Gobierno Regional estamos comprometidos con impulsar proyectos que conecten ciencia, innovación y desarrollo productivo. Esta iniciativa demuestra que, a partir de nuestros recursos patrimoniales y del conocimiento generado por universidades y emprendedores, es posible crear productos de alto valor agregado, abrir nuevas oportunidades económicas y fortalecer la competitividad regional. Este es precisamente el tipo de innovación que queremos seguir apoyando: aquella que nace desde nuestro territorio, incorpora conocimiento avanzado y genera impacto real para las personas y los sectores productivos”.
Una visión que también comparte el equipo ejecutor del proyecto, que ve en esta innovación una oportunidad para seguir ampliando el potencial de un fruto emblemático de la región.
«Alguna vez alguien me dijo que no era buena idea seguir construyendo una línea cosmética a partir solo de papaya chilena porque las posibilidades se acabarían. Sin embargo, con este proyecto hemos renovado los votos con esta fruta y con la valorización de sus descartes, a la luz de resultados que nos han permitido descubrir más de sus superpoderes. Lo hacemos con orgullo y responsabilidad», señaló Daniela Bustamante, representante de Elquimia SpA.
Los avances alcanzados durante el proyecto no solo permitieron descubrir nuevas propiedades de la papaya chilena, sino también validar su potencial a través de pruebas realizadas con usuarias.
VALORIZACIÓN DE LOS INGREDIENTES NATURALES
La investigación fue desarrollada entre la empresa regional Elquimia SpA en colaboración con la Pontificia Universidad Católica de Chile, bajo el liderazgo de las investigadoras Liliana Godoy, Elizabeth Peña y Karla Rodríguez. Esta articulación entre el mundo científico y el emprendimiento permitió transformar conocimiento especializado en una solución innovadora con potencial de aplicación para la industria cosmética.
«Esta innovación demuestra que, a través del trabajo colaborativo, la investigación, innovación y sustentabilidad, es posible transformar un residuo para la industria cosmética, generando una nueva oportunidad de desarrollo para productores y productoras locales, emprendedores, promoviendo la economía circular y proyectando al mundo productos con identidad regional», destacó Wanda García, representante regional de FIA en Coquimbo.
Con esta innovación, la papaya chilena amplía sus posibilidades más allá de la industria alimentaria, incorporándose a la creciente tendencia mundial por ingredientes naturales, trazables y de origen limpio para la cosmética. Al mismo tiempo, abre nuevas oportunidades para la valorización de un cultivo que forma parte del patrimonio agrícola de Chile, y nos recuerda que hay grandes oportunidades creciendo en nuestros propios campos a la espera de una mirada que revele su mejor potencial.








