- Revisar la razón del despido y el cálculo del finiquito es una decisión económica, no solo legal porque puede aumentar hasta 100% en algunos casos.
El desempleo no es un problema individual, y la forma en que se enfrenta un despido tampoco. Un sondeo aplicado por el área Laboral de GrupoDefensa.cl a personas que buscaron asesoría para ejercer sus derechos laborales al quedar sin trabajo, estableció que el 78% de trabajadores despedidos era el único o el principal proveedor económico de su familia.
De ellos, el 47% era el único proveedor económico del hogar, y el 31% aportaba más de la mitad.
«El despido nunca golpea solo a la persona que pierde su trabajo. Detrás de esa cifra hay hijos, parejas y, muchas veces, padres mayores que también dependen de ese ingreso. Por eso decimos que el desempleo se vive puertas adentro, dentro de cada casa», explica Rodrigo Valdivia, socio del área Laboral de GrupoDefensa.cl.
El estudio identificó también que al momento del despido un 69% de los trabajadores tenía hijos dependientes, y en un 38% de esos casos eran menores de 18 años.
«Cuando el sueldo que se pierde es el único o el principal ingreso del hogar, no hay margen de maniobra. No es que la familia tenga que ajustarse un poco, es que de un día para otro deja de entrar la plata con la que se pagan las cuentas más básicas», sostiene Valdivia.
El finiquito, la principal red de protección de la familia
Sin su ingreso mensual, el 42% de los encuestados mantuvo el hogar con ahorros o con el finiquito, y un 23% declaró haberse endeudado para llegar a fin de mes. Solo el 22% pudo apoyarse en el ingreso de su pareja, y en un 12% de los casos quienes debieron ayudar fueron los padres u otros familiares, incluso con sus propias pensiones.
«Por eso el finiquito es un derecho que debe ejercerse de manera correcta, no es un trámite: para muchas familias es lo único con que cuentan mientras se encuentra un nuevo trabajo», afirma el socio del área Laboral de GrupoDefensa.cl.
Ejercer los derechos laborales también es una decisión económica
«Muchas personas firman el finiquito el mismo día, por la presión emocional que representa la pérdida del empleo, y es completamente entendible. Pero revisar si la razón del despido está bien aplicada no es litigar por litigar: es una decisión económica que puede significar varios meses más de ingreso para sostener a la familia mientras se encuentra trabajo», explica Valdivia.
La ley compensa más cuando un despido está mal hecho: si un tribunal determina que fue injustificado, la indemnización puede aumentar entre un 30% y un 100%, según la causal que usó el empleador. Y si el despido vulneró derechos fundamentales del trabajador, se puede sumar una indemnización adicional de entre 6 y 11 sueldos. En la práctica, para alguien con cinco años en la empresa y un sueldo de $1 millón, un recargo de 50% significa $2,5 millones más: dos meses y medio de sueldo.
Eso sí, hay que actuar dentro del plazo legal de 60 días para demandar desde el despido, o hasta los 90 días si antes se presentó un reclamo en la Inspección del Trabajo. Por eso, si hay dudas sobre la causal o el monto, lo recomendable es firmar el finiquito con reserva de derechos y asesorarse antes de que venza el plazo.
El despido se conversa en casa, con los hijos incluidos
Un 68% de los encuestados comunicó el despido de inmediato a toda la familia, incluidos los hijos. “Eso dice mucho de cómo las familias están enfrentando este problema. Ocultar un despido casi siempre termina generando más angustia que la noticia misma, y contarlo a tiempo también permite tomar decisiones informadas en familia», señala Valdivia.
La reinserción laboral toma tiempo
Al momento de responder el sondeo, el 56% de los encuestados seguía sin empleo y buscando trabajo, mientras que solo el 24% había recuperado un empleo estable.
«Cuando la búsqueda se extiende por varios meses, cada peso adicional de indemnización cuenta: un finiquito bien calculado puede ser la diferencia entre sostener el hogar con recursos propios o terminar endeudándose», concluye el especialista.








