Yvaín Eltit
Presidente Sociedad de Folclor Chileno
Las grandes maestras del folclor chileno no comenzaron en la década de 1950 como casi toda la población cree, nombres como: María Luisa Sepúlveda Maira (1883-1958), María Bichon Carrasco (1898-1977), Cremilda Manríquez Díaz (1909-1989), aún desconocidas, eclipsadas por supuestas reinas consagradas en premios, museos o fundaciones.
Esa suerte ha corrido Emilia Trujillo Escobar. Nació en Vallenar, capital de la provincia del Huasco, Región de Atacama en 1890. Fue la séptima hija y menor de Francisco Trujillo Herrera, agricultor, y Mercedes Escobar González, costurera.
Se crió con hijos de pirquineros y pastores de ganado caprino. Aprendió en primera persona de diaguitas el idioma kakán, la alfarería del jarro pato y los pucos (escudillas), y a tocar antaras (flautas de pan). Emilia creyó fielmente que la cueca chilena fue creada por este pueblo originario.
Comenzó a investigar en el Sitio arqueológico El Olivar, al norte de La Serena, Región de Coquimbo (1907).
Se casó con Leonidas Garnham Machuca (1884-1950), profesor normalista y dirigente deportivo, el 28 de marzo de 1917. Tuvieron dos hijos: Alberto y María Ivesia Emilia.
Tuvo diversas amistades como: Domingo Santa Cruz Wilson (1899-1987), compositor e intelectual; Andrée Haas (1903-1981), pianista y bailarina; David Arellano Moraga (1901-1927), profesor y futbolista; Dora Riedel Seinecke (1906-1982), primera arquitecta chilena.
Colaboró discretamente en el establecimiento del Museo Arqueológico de La Serena (MUARSE) en 1943.
Poco utilizó su apellido Trujillo. Se le conoció más como Emilia Cruz de Garnham o Emilia Garnham, cuyo seudónimo lo usó tras enviudar en 1950.
Dictó clases y charlas en distintos lugares a lo largo de todo el país, como cárceles, poblaciones, museos, plazas, liceos, escuelas, universidades, bibliotecas, sindicatos y teatros.
Su lucha por la institucionalización cuequera, se inició en el Instituto Superior de Educación Física y Técnica, y en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (1943).
Esa inquietud la llevó a conocer a Oreste Plath (1907-1996), folclorólogo y escritor, consolidaron una estrecha amistad. Oreste junto al doctor Aureliano Oyarzún Navarro (1858-1947), invitaron a Emilia como miembro fundadora de la Asociación Folklórica Chilena, hoy Sociedad de Folclor Chileno), en el Museo Histórico Nacional, el 3 de febrero de 1943. Integró al grupo de música y coreografías populares.
Expuso “La importancia de la danza folklórica” en el Décimo Congreso Científico General Chileno, organizado por la Sociedad Científica de Chile, celebrado en Santiago (enero de 1944).
Nuestra autora logró su propósito vital, estableció la cátedra de Danzas Folclóricas en el Instituto de Educación Física (1946), partiendo con dos horas, luego se amplió a cuatro, ratificado por el rector Juvenal Hernández Jaque (1899-1979).
Hizo nuevamente historia al impartir los primeros cursos de Danza folclórica chilena en la Escuela de Temporada de la Universidad de Chile (1947).
Su obra maestra “Danzas folklóricas de Chile”, se publicó el 15 de junio de 1961. El texto incluyó un prólogo de Antonio Acevedo Hernández (1886-1962), dramaturgo y escritor. Es un acucioso estudio de 54 años de investigación sobre la cueca y otros bailes nacionales para profesores, con partituras, esquemas y dibujos.
Emilia Garnham falleció en su residencia familiar de calle Condell nº 888, Providencia, Santiago, el 2 de septiembre de 1974, a los 83 años. Sus restos descansan en la bóveda familiar Garnham Machuca en el Cementerio Católico de Recoleta, Santiago.







