- Con profundo pesar, pero con la esperanza en el Dios de la Vida, informamos a la comunidad el fallecimiento del querido p. Aquiles Altamirano Herrera, en la ciudad de Vallenar, a la edad de 82 años.
El Padre Aquiles Altamirano Herrera nació en Freirina el 27 de noviembre de 1942, hijo de Luis y Eduarda. Desde muy pequeño acompañaba a su madre a la Eucaristía, y en ese caminar sencillo y fiel fue naciendo en su corazón un profundo amor por la vida religiosa.
Antes de responder plenamente al llamado sacerdotal, desempeñó diversos oficios —fue mueblista, operador de cine, profesor y director del Duoc de Freirina— experiencias que fueron forjando su cercanía con las personas y su mirada atenta a la vida cotidiana.
En 1957 ingresó a la Compañía de Jesús, donde permaneció durante tres años. Más tarde, en 1960, se integró al Instituto Secular Oblatos Diocesanos, fundado por el Padre Agustín Elizalde, movido por su deseo de ser Hermano y servir humildemente en las parroquias.
Con el paso del tiempo, y ya consagrado a la vida religiosa, el Padre Aquiles discernió el llamado al sacerdocio. Con el apoyo del entonces obispo de Copiapó, Monseñor Fernando Ariztía, y la aprobación de los Oblatos Diocesanos, ingresó al Seminario para realizar sus estudios de preparación entre los años 1978 y 1981 en el Seminario Pontificio, siendo posteriormente destinado al preseminario que funcionaba en la casa parroquial de Punta Negra, en Copiapó. El 12 de diciembre de 1982 recibió el Diaconado en la Iglesia Santa Rosa de Lima de Freirina.
Fue ordenado sacerdote el 16 de octubre de 1983 en Copiapó, en una Catedral colmada de familiares y amigos que acompañaron con alegría y emoción ese significativo momento.
A lo largo de su fecundo ministerio pastoral, sirvió con dedicación y cariño en las parroquias Santa Cruz de Vallenar, en Copiapó en las parroquias San José Obrero, Santísima Trinidad, Nuestra Señora de La Candelaria, nuevamente en Vallenar en Inmaculado Corazón de María y San Ambrosio, dejando en cada una de ellas una huella profunda de cercanía y servicio.
Como estrecho colaborador de don Fernando Ariztía, desempeñó también importantes responsabilidades en la Diócesis, siendo administrador de bienes, Vicario de Pastoral y Vicario General. Asimismo, ejerció su ministerio como capellán del Regimiento de Copiapó y de los Liceos Sagrado Corazón, Liceo Católico Atacama y del Liceo San Francisco de Vallenar.
Hoy, 11 de enero, ha partido a la Casa del Padre, dejando un recuerdo indeleble de fraternidad, sencillez y cercanía entre sus hermanos sacerdotes y las comunidades a las que sirvió con amor de pastor.







