Es necesario poner especial atención en el origen, refrigeración y preparación de estos productos, especialmente cuando se consumen crudos. Los registros de Interclínica muestran que los cuadros gastrointestinales siguen siendo importante causa de consulta en servicios de urgencia.
Abril de 2026.- Cada año, la Semana Santa vuelve a instalar una tradición conocida en la mesa de muchos hogares: el protagonismo de pescados y mariscos en comidas y reuniones familiares. Pero este aumento en la demanda también trae consigo un riesgo que los equipos de salud conocen bien. Estas son las intoxicaciones alimentarias asociadas a productos del mar que no han sido manipulados, conservados o preparados correctamente.
Según datos del grupo Interclínica, que cuenta con cinco establecimientos de salud en cuatro regiones del país, durante 2025 los ingresos a urgencia por problemas gastrointestinales disminuyeron un 11,3% respecto del periodo anterior. Las bajas se registraron en Santiago (Cordillera Interclínica), con 28%; Iquique (Tarapacá Interclínica), con 27,3%; Quilpué (Los Carrera Interclínica), con 8,7%; y La Calera (Los Leones Interclínica), con 8,1%. En tanto, Arica (San José Interclínica) mostró un aumento de 9,7%.
Los registros consideran cuadros como gastroenteritis y colitis, tanto de origen no especificado como no infeccioso, además de náuseas y vómitos, síntomas que con frecuencia se relacionan con infecciones digestivas o intoxicaciones alimentarias.
Un alimento saludable que exige cuidados
Los pescados y mariscos forman parte de una alimentación saludable y aportan proteínas de alto valor nutricional, además de ácidos grasos beneficiosos para el organismo. Sin embargo, también se trata de productos altamente perecibles, lo que exige cuidados especiales desde la compra hasta su preparación, según explica el doctor Gonzalo Vizueta, gastroenterólogo de San José Interclínica.
“El principal problema aparece cuando se rompe la cadena de frío o cuando el producto no proviene de un lugar autorizado. En esos casos se facilita la proliferación de bacterias que pueden provocar cuadros gastrointestinales en un lapsus de 4 a 8 horas”, detalla.
El especialista agrega que el aspecto del producto suele entregar señales claras sobre su estado. “El pescado fresco debe tener ojos brillantes, carne firme y un olor suave a mar. En el caso de los mariscos, deben mantenerse siempre refrigerados y, si se consumen crudos, es fundamental que provengan de proveedores confiables”, señala.
Manipulación y preparación: el punto crítico
Es importante señalar que, en muchos casos, las intoxicaciones no se originan en el lugar de compra, sino en la forma en que estos productos son manipulados posteriormente en el hogar.
Para el doctor Vizueta, las prácticas básicas de higiene pueden marcar la diferencia. “Las manos, las superficies y los utensilios deben limpiarse antes y después de manipular pescados y mariscos. Además, es importante evitar la contaminación cruzada con otros alimentos que se consumen crudos, como las ensaladas”, advierte.
El especialista de San José Interclínica enfatiza que la cocción adecuada sigue siendo una de las medidas más efectivas para reducir riesgos. “Cuando los mariscos se cocinan correctamente, el calor elimina la mayoría de los microorganismos que pueden causar problemas gastrointestinales. El riesgo aumenta cuando se consumen crudos sin conocer bien su origen o cuando se mantienen demasiado tiempo a temperatura ambiente”, comenta.
Por su parte, el doctor Francisco Marino, Urgenciólogo y Director Médico de Los Carrera Interclínica, acota que la refrigeración temprana es clave para evitar la proliferación bacteriana. “Estos productos deben mantenerse siempre a temperaturas inferiores a 4 °C y consumirse lo antes posible. Dejarlos varias horas fuera del refrigerador, especialmente durante reuniones familiares o celebraciones prolongadas, aumenta considerablemente el riesgo sanitario”.
Síntomas que no deben ignorarse
Las intoxicaciones alimentarias pueden manifestarse pocas horas después de ingerir productos contaminados. Náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea, fiebre o dolor de cabeza son algunos de los síntomas más frecuentes.
En la mayoría de los casos se trata de cuadros leves que se resuelven en uno o dos días, describe el doctor Marino, pero hay grupos de pacientes en los que las complicaciones pueden ser mayores, como niños pequeños, adultos mayores, personas inmunosuprimidas o quienes padecen enfermedades crónicas.
“Si los síntomas son intensos, persisten por más de 24 horas o se acompañan de: vómitos persistentes, deposiciones con sangre, fiebre alta y/o compromiso del estado general, es importante consultar oportunamente en un servicio de urgencia. La atención temprana permite evitar complicaciones y entregar el tratamiento adecuado”, señala el doctor Marino.
Chocolate en exceso: otro clásico de estas fechas
Pero la Semana Santa no solo cambia el menú de los adultos. Con la llegada de la Pascua de Resurrección, los chocolates y huevitos también aparecen con fuerza en los hogares, especialmente entre niños y niñas. Cuando su consumo se concentra en pocos días y en grandes cantidades, pueden aparecer molestias digestivas como dolor abdominal, náuseas, diarrea o incluso estreñimiento.
“Es importante que el chocolate se consuma con moderación y como parte de una alimentación equilibrada. Cuando los niños ingieren grandes cantidades en poco tiempo, lo más frecuente es que aparezcan molestias gastrointestinales, principalmente por el alto contenido de azúcar y grasa que tienen estos productos”, explica el doctor.
El especialista también recomienda a madres, padres y cuidadores revisar siempre las etiquetas, ya que algunos chocolates pueden contener ingredientes que desencadenan alergias alimentarias en los más pequeños (signos de alarma: ronchas en la piel, inflamación de mucosas, ruido o dificultad para respirar e incluso sintomatología gastrointestinal). Junto con también, siempre mirarlos para prevenir riesgos de obstrucción de la vía aérea, ya sea por el producto mismo o por algún pequeño juguete asociado.
Lo importante no es evitar ciertos alimentos, en especial cuando son tan característicos de estas celebraciones. El llamado realmente es a disfrutarlos con moderación y en condiciones seguras.
“La Semana Santa es una oportunidad para compartir en familia y disfrutar. Con medidas simples, como comprar pescados y mariscos en lugares autorizados, mantener la cadena de frío y asegurar una correcta preparación, es posible reducir significativamente el riesgo de intoxicaciones. También es importante moderar el consumo de chocolates, especialmente en niños, para evitar molestias digestivas asociadas al exceso de azúcar y grasa”, concluye.








