Desconectados y cómodos: el error estructural que la política chilena se niega a corregir

  • Inconsistencias en decisiones económicas, falta de relato y una creciente distancia con la ciudadanía configuran un escenario que expertos advierten como crítico para la legitimidad política en Chile.

Una creciente desconexión entre la política y la ciudadanía está marcando el debate público en Chile. Más allá de las diferencias ideológicas, lo que se evidencia es una falta de comprensión transversal sobre cómo viven, piensan y priorizan los ciudadanos en su vida cotidiana.

Mientras se impulsan medidas como ajustes tributarios para fomentar el crecimiento, simultáneamente se adoptan decisiones que impactan directamente el costo de vida, como el alza en los combustibles. Para muchos, esta dualidad no sólo resulta contradictoria, sino difícil de justificar desde el sentido común.

El académico y especialista en opinión pública, Rodrigo Durán Guzmán, advierte que el problema de fondo no es sólo político, sino comunicacional ya que a su juicio “la política en Chile está enfrentando un problema estructural de comprensión. No basta con tomar decisiones técnicamente correctas si no existe un relato coherente que las conecte con la experiencia real de las personas”.

Según el experto, el error más grave es asumir que el respaldo ciudadano es permanente porque “existe una especie de embriaguez del poder. Los sectores que ganan creen que cuentan con mayorías estables, cuando en realidad el apoyo ciudadano es dinámico y se evalúa día a día. No hay nada más alejado de la realidad que creer que tienen mayorías que ni siquiera han sido capaces de construir. Triunfan en las elecciones con apoyos prestados, no con apoyos leales a una doctrina o ideología puntual. Generalmente, en el caso de la ciudadanía, la única lógica que impera es el mal menor, la candidatura que a su entender sea la menos mala”.

Durán también apunta a inconsistencias que afectan directamente la credibilidad al plantear que “cuando se comunica que no hay recursos, pero al mismo tiempo se impulsan medidas que parecen ir en otra dirección, lo que se erosiona es la confianza. Y eso cualquier ciudadano lo percibe, incluso sin conocimientos técnicos”.

Finalmente, Durán advierte que la política chilena enfrenta un desafío urgente: reconstruir un relato.

“En política no sólo importan los hechos, importa lo que se dice de ellos. Y hoy el problema es que ese relato no está siendo creíble, ni consistente, ni conectado con la vida real de las personas. Y por mucho que los políticos renieguen de ellas públicamente, es evidente que los números de las encuestas no mienten. Y en la interna lo resienten, les golpea y les duele, pero sin entender el por qué están bajando y eso se explica muy simple: porque la realidad que viven no es la realidad de la mayoría en el país”, concluye Rodrigo Durán Guzmán.

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