FIDAE 2026: cómo la tecnología entra en escena ante los desafíos de seguridad y control fronterizo en Chile

Problemas como el crimen organizado, migración irregular, pesca ilegal y otros, podrían ser abordados y atacados bajo la mirada de la innovación y la tecnología. Así, quedó de manifiesto en FIDAE 2026, donde fueron presentados “Tarsis”, aeronave no tripulada de última generación que precisa objetivos y que puede ayudar a identificar a bandas criminales, además de “Crow”, sistema antidrone que protege el espacio aéreo y que estuvo a cargo de la seguridad del reciente cambio de mando en Chile y de la propia FIDAE.

Abril, 2026.- En medio del avance del crimen organizado, el narcotráfico y la presión sobre las fronteras terrestres y marítimas, Chile comienza a mirar con mayor fuerza soluciones tecnológicas capaces de anticipar y contener amenazas cada vez más sofisticadas.

Ese fue uno de los ejes que marcaron esta edición de FIDAE 2026, donde se presentaron distintos sistemas para hacer frente a estos desafíos que enfrenta el país.

En los últimos años, las autoridades han advertido un cambio en el comportamiento delictual: uso de drones para transporte ilegal, rutas aéreas clandestinas, expansión del narcotráfico y pesca ilegal en aguas del Pacífico.

Drones, narcotráfico y nuevas amenazas: el desafío que preocupa

Uno de los fenómenos que más inquieta a los organismos de seguridad es el uso creciente de drones por parte de organizaciones criminales. Estas aeronaves no tripuladas ya no solo se utilizan con fines recreativos, sino también para vigilancia ilegal, transporte de droga e incluso defensa ante posibles ataques a infraestructura crítica.
Con todo, una de las grandes novedades de esta FIDAE fue “Crow”, sistema de seguridad aérea que permite detectar, identificar y neutralizar drones en tiempo real. Se trata de una tecnología que ya ha sido utilizada en Chile, por ejemplo, durante el reciente cambio de mando presidencial en Valparaíso el pasado 11 de marzo, marcando un precedente en la protección de eventos de alta seguridad.
“Existen aplicaciones con tecnologías similares en ámbitos como las cárceles o las refinerías. También pueden utilizarse en aeropuertos, centrales de producción de energía o, en general, en infraestructuras críticas que son esenciales para un país. En ese tipo de instalaciones, estas soluciones no solo son útiles, sino que hoy se están convirtiendo en una necesidad”, explica Vicente Huertas, CEO de Indra Group Chile, Perú y Cono Sur, propietarios de esta tecnología.
En efecto, se trata de un sistema con amplias garantías de efectividad para resguardar el espacio aéreo, ante, por ejemplo, un eventual ataque a cualquier escala. Si ir más lejos, Crow, además de haber sido el encargado de proteger el cambio de mando en Chile, también es el que resguardó la propia FIDAE 2026.
Vigilancia total: el salto hacia el control del espacio aéreo
Pero el desafío va más allá de los drones. Chile enfrenta un problema estructural: el control efectivo de su espacio aéreo, especialmente en zonas fronterizas y rutas utilizadas por el narcotráfico.
Ahí aparece “TARSIS”, una plataforma de vigilancia inteligente que integra múltiples sensores y fuentes de información para construir una visión completa del entorno aéreo. En la práctica, esto permite:
  • Detectar vuelos irregulares
  • Identificar patrones sospechosos
  • Coordinar respuestas en tiempo real
En un país con una geografía extensa y compleja como Chile, esta capacidad parece volverse estratégica.
Radares duales: una herramienta clave para fronteras y soberanía
Otro punto crítico es el avance hacia el control total del tráfico aéreo. Actualmente, Chile busca fortalecer su red de vigilancia con radares de uso dual —civil y militar— capaces de ampliar la cobertura y detectar actividades ilícitas.
Este tipo de tecnología no solo mejora la seguridad de la aviación comercial, sino que también permite:
  • Identificar vuelos clandestinos
  • Monitorear zonas aisladas
  • Apoyar el control fronterizo
  • Combatir la pesca ilegal en el litoral
En otras palabras, se trata de herramientas que cruzan defensa, seguridad pública y soberanía.
Tecnología como respuesta a un problema regional
El contexto regional refuerza esta tendencia. Informes internacionales han alertado sobre la expansión del crimen organizado transnacional en América Latina, con redes que operan simultáneamente por aire, mar y tierra.
Chile no está ajeno a ese fenómeno: aumento de ingresos irregulares, mayor sofisticación del narcotráfico y presión sobre recursos marítimos.
En ese escenario, la tecnología deja de ser un complemento y pasa a ser un factor central en la estrategia de seguridad.
Una nueva etapa en seguridad: anticiparse en vez de reaccionar
Lo que se verá en FIDAE 2026 refleja un cambio de paradigma: pasar de una lógica reactiva a una preventiva, donde el monitoreo constante y el análisis de datos permiten adelantarse a las amenazas.
Radares avanzados, sistemas antidrón y plataformas de vigilancia integrada apuntan justamente a eso: reducir los espacios ciegos que hoy aprovechan las redes criminales.
Para Chile, el desafío no es solo incorporar tecnología, sino integrarla de forma efectiva en su estrategia de seguridad nacional.

Síguenos en facebook

Comparte

Facebook
Twitter
WhatsApp
error: Contenido protegido!!!
A %d blogueros les gusta esto: