En un contexto donde las habilidades lingüísticas se vuelven cada vez más relevantes desde la primera infancia, la experta destaca que la exposición temprana al inglés favorece el desarrollo cognitivo, social y comunicativo de niños.
En esta línea, iniciativas que integran herramientas físicas y digitales —como la nueva línea de cuadernos de aprendizaje y actividades desarrollado en conjunto por Caligrafix y Lingokids— buscan fortalecer estos procesos mediante propuestas pedagógicas estructuradas, inclusivas y acordes a las necesidades actuales.
Cada vez más familias y establecimientos educacionales en Chile están incorporando el aprendizaje del inglés desde la primera infancia, entendiendo que no se trata solo de adquirir un idioma, sino de potenciar habilidades clave para el desarrollo integral de niños y niñas.
De acuerdo con UNESCO, en su informe Global Report on Early Childhood Care and Education: The Right to a Strong Foundation (2026), las experiencias de aprendizaje en los primeros años son determinantes para el desarrollo de habilidades fundamentales, y las brechas educativas comienzan desde etapas tempranas. En este contexto, el lenguaje cumple un rol esencial, ya que es la base sobre la cual se construyen aprendizajes posteriores.
“El aprendizaje del inglés desde los 3 años se da en una etapa especialmente sensible para el desarrollo del lenguaje, donde los niños tienen una alta capacidad para incorporar nuevos sonidos, estructuras y significados de manera natural. En esta etapa, el idioma no se aprende como contenido, sino como una herramienta para interactuar, comprender y participar en el entorno”, explica Valentina Alvear Obregón, Gestora de Innovación y Tecnología en editorial Caligrafix. Educadora de Párvulos, Profesora de Educación Básica y Profesora universitaria, especialista en tecnología educativa inclusiva.
En esa línea, la exposición temprana a un segundo idioma no sólo amplía el repertorio lingüístico, sino que también fortalece habilidades cognitivas como la atención, la memoria y la flexibilidad para adaptarse a distintos estímulos. A nivel de desarrollo, favorece la disposición a comunicarse, la seguridad para participar y la capacidad de desenvolverse en contextos diversos.
En el largo plazo, estos beneficios se traducen en mejores herramientas para enfrentar procesos de aprendizaje más complejos, mayor apertura a nuevos entornos y una relación más natural con el idioma. “Iniciar tempranamente no sólo impacta en el dominio del inglés, sino en la forma en que los niños aprenden y se relacionan con el conocimiento a lo largo de su vida”, agrega la experta.
Un modelo que combina lo físico y lo digital
En respuesta a estos desafíos, Caligrafix, reconocida editorial chilena especializada en recursos educativos, desarrolló, en conjunto con Lingokids, un proyecto educativo que integra herramientas físicas y digitales para potenciar el aprendizaje del inglés desde edades tempranas.
La iniciativa se estructura en tres niveles —Discovering My World, Little Explorer y Adventures All Around— y está diseñada como un ecosistema de aprendizaje que articula material concreto con experiencias digitales.
Por una parte, el entorno digital permite aumentar la exposición al idioma a través de audios, juegos y recursos interactivos, favoreciendo la comprensión auditiva, el reconocimiento de patrones del lenguaje y la familiarización con su ritmo y entonación. Esta exposición frecuente resulta clave en el aprendizaje de un segundo idioma, especialmente en la primera infancia.
Por otra parte, el cuaderno físico organiza ese aprendizaje en una progresión clara y lo lleva a un plano concreto. A través de actividades visuales, manipulativas y guiadas, los niños pueden comprender, aplicar y consolidar lo explorado previamente, otorgando continuidad y estructura al proceso.
“La articulación entre ambos recursos se sostiene en una progresión lingüística que integra de manera gradual habilidades de comprensión y producción, junto con metodologías activas que promueven la participación, la exploración y el uso del idioma en contextos significativos. El aprendizaje no se limita a repetir, sino que se construye a partir de la interacción, el juego y la experiencia”, detalla Valentina Alvear.
Además, esta integración permite extender el aprendizaje más allá del aula, generando continuidad entre el espacio escolar y el hogar. Así, el idioma deja de ser una actividad puntual y pasa a formar parte de una experiencia más frecuente, coherente y significativa.
Tecnología con sentido pedagógico
En un contexto donde el uso de dispositivos digitales comienza cada vez a edades más tempranas, el desafío no está sólo en limitar su uso, sino en integrarlo de manera adecuada.
“El uso responsable de la tecnología en la primera infancia no depende solo del tiempo de uso, sino de la intencionalidad pedagógica con la que se integra. Cuando existe un propósito claro, la tecnología puede transformarse en una herramienta que amplía y enriquece el aprendizaje”, sostiene la experta.
En este sentido, los recursos digitales permiten modelar el idioma a través de audios con pronunciación clara, reforzar el vocabulario y ofrecer instancias de práctica motivadoras, diversificando las formas de acceso al aprendizaje, especialmente en lo auditivo y visual.
Sin embargo, este uso se equilibra con experiencias fuera de la pantalla. El trabajo con material concreto, la interacción con otros y las actividades guiadas siguen siendo fundamentales en esta etapa, evitando que la tecnología reemplace otras formas de aprendizaje.
Un elemento clave es el enfoque inclusivo. La integración de apoyos visuales, auditivos y distintos niveles de complejidad permite que todos los niños puedan acceder al contenido, comprender instrucciones y participar según su propio ritmo. Así, la tecnología se posiciona como una herramienta para diversificar oportunidades, no para estandarizar la experiencia.
De esta manera, la propuesta conjunta entre Lingokids y Caligrafix busca responder a una necesidad concreta del sistema educativo y de las familias: contar con una solución estructurada, motivadora, inclusiva y coherente para la enseñanza del inglés.
Con ello, ambas organizaciones se posicionan como una alternativa confiable para integrar el aprendizaje del idioma desde los primeros años, contribuyendo a ampliar oportunidades y sentar bases sólidas para el desarrollo futuro de niños.








