Ante la proyección de un aumento significativo en la circulación viral, especialistas advierten que la ventana de abril y mayo es determinante. La inmunización oportuna y la prevención son las herramientas clave para proteger a los grupos de riesgo antes de que llegue el invierno.
Chile se prepara para enfrentar uno de los inviernos más desafiantes de los últimos años. Con el Fenómeno de El Niño presente, que anticipa un aumento en las precipitaciones y la humedad, el sistema sanitario chileno proyecta una fuerte presión sobre los servicios de urgencia. A ese escenario se suma la advertencia de trabajadores de la salud, quienes manifiestan que los hospitales ya operan al límite, y un recorte del 3% en el presupuesto de Salud -equivalente a $517 mil millones- amenaza con dejar al sistema sin los recursos necesarios para enfrentar el peak estacional.
Con esto en mente, la campaña de invierno 2026 adquiere una urgencia inédita ya que el Rinovirus, el SARS-CoV-2 y la influenza A fueron los virus con mayor circulación en la última semana de marzo, según el Instituto de Salud Pública, escenario que suele darse en semanas posteriores, más cercanas al comienzo del invierno. Pero los números de 2025 enseñaron algo importante: cuando se actúa a tiempo, los resultados son concretos. Con más de 8 millones de dosis contra influenza y una cobertura cercana al 78%, el invierno pasado se registró una reducción del 31% en urgencias respiratorias respecto de 2024. Y más notable aún, la estrategia contra el Virus Respiratorio Sincicial (VRS) en lactantes alcanzó más del 95% de cobertura y redujo en casi un 60% las hospitalizaciones pediátricas.
El «reloj» de la inmunidad: ¿Por qué abril es el mes clave?
Para la químico farmacéutico de Farmacias Ahumada, Soledad Velásquez, uno de los errores más comunes es esperar al frío o que comience el invierno para vacunarse. «El organismo no genera protección de forma instantánea. Tras recibir la vacuna contra la influenza o el refuerzo de COVID-19, el sistema inmunológico tarda aproximadamente 15 días en producir los anticuerpos necesarios para combatir el virus», señala.
Esta «ventana de inmunización» sitúa a abril y mayo como los meses críticos. Si una persona se vacuna a finales de junio, cuando la circulación viral está comenzando su peak, corre el riesgo de contagiarse antes de que su cuerpo esté debidamente preparado. «La farmacia es el lugar donde muchas personas se enteran de que no están al día con sus vacunas. Acá no solo dispensamos medicamentos, sino que también orientamos, verificamos el perfil de salud del paciente y lo ayudamos a entender qué vacunas le corresponden según su edad, sus enfermedades crónicas o si está embarazada», explica Velásquez.
A pesar de que la vacunación es gratuita para adultos mayores de 60 años, personas con enfermedades crónicas y embarazadas, entre otros grupos definidos por el Ministerio de Salud, existe una importante franja de la población que no está considerada en estas campañas, “pero que son vitales para alcanzar la inmunidad de rebaño, esa donde entre el 70% y 90% de la población sí esté vacunada para proteger a aquellos que no pueden por problemas inmunes o contraindicaciones. Necesitamos que ellos también accedan de manera fácil y rápida a la inmunización”, destaca la profesional.
Sin embargo, la especialista también destaca que existen hábitos -como lavarse las manos frecuentemente y uso de mascarillas en lugares concurridos o centros de salud, por ejemplo- y aliados que fortalecen la respuesta del cuerpo. “El uso de Vitamina C, Vitamina D y el Zinc ha demostrado ser un apoyo positivo para el sistema inmune, siempre que se utilicen como complemento de una dieta balanceada y bajo orientación profesional”, añade.
«Cuidarse hoy es un acto de solidaridad con el sistema de salud y con nuestras familias», afirma Velásquez, quien enfatiza que es en esta mirada preventiva donde reside la verdadera seguridad sanitaria. Al final del día, la prevención personalizada y el acceso a información clara es precisamente cuando nos cuidamos con mayor eficacia.
Prepararse para el invierno no es solo comprar abrigo, es activar nuestras defensas biológicas a tiempo. La invitación es a no esperar el primer estornudo para actuar: la ventana de oportunidad está abierta ahora.








